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Viajes

Bordar un pueblo

otomi
La tradición de los tenangos empezó en la década de los 60, a partir de una crisis económica muy fuerte en la zona dedicada especialmente al campo. La inspiración se encontró en unas pinturas rupestres de la cueva del Cerro Brujo, en la Sierra Otomí Tepehua.
(Agencia Reforma)

TENANGO DE DORIA, Hidalgo.- Hilos multicolores van dando forma a pájaros, frutas, ríos y plantas que desfilan por la tela. Y al hacerlo trazan también una identidad. Son los tenangos, un bordado en el que flora y fauna de la región, fiestas populares y ritos religiosos se entrelazan como testimonio de una cultura y su entorno.

Nacieron en el pueblo de San Nicolás, dentro del mismo municipio de Tenango de Doria, un pueblito otomí escondido entre las verdes serranías del estado de Hidalgo, a aproximadamente tres horas de la Ciudad de México.

La tradición de los tenangos empezó en la década de los 60, a partir de una crisis económica muy fuerte en la zona dedicada especialmente al campo. La inspiración se encontró en unas pinturas rupestres de la cueva del Cerro Brujo, en la Sierra Otomí Tepehua. De aquí, los tenangos han viajado por el mundo.

Doña Otilia Cruz, hoy finada, fue una de las iniciadoras. Así lo cuentan los habitantes, entre ellos el profesor Ezequiel Vicente José, cuyos bordados y diseños fueron elegidos por la marca de moda Hermès para estamparlos en mascadas que se venden en boutiques parisinas. Orgulloso, nos muestra una de las mascadas que le envió la marca por paquetería. Desde Francia hasta la sierra. Él diseña, dibuja y borda ayudado por sus nueras y algunos de sus hijos.

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Otra bordadora, Macaria Pérez, de 53 años, cuenta orgullosa que sus tenangos han ido a Sudamérica; ha representado a México en Santiago de Chile. Ahora, ella y su hija compran manta e hilos y se los dan a otras mujeres para que las ayuden a dibujar y a bordar. En su casa hay más de 100 tenangos listos para que los visitantes se los lleven.

“Empecé a bordar desde los seis años, pero esta chamaca quiso hasta los diez”, dice Macaria mientras señala a su hija, Guadalupe, y las dos se ríen. En espacios domésticos, y mientras se cuentan las novedades del pueblo, pasan los hilos por las líneas dibujadas a mano sobre la tela.
Llegan de todas partes del país los compradores que admiran los manteles de hasta 3 x 2 metros. Se maravillan al ver ese estallido de color en tan diversas formas que a veces requiere todo un año de trabajo.

Bordar el relato de una boda o un cumpleaños incluye tantos detalles como la olla con la gallina o unos niños persiguiendo a un perro. A veces los hilos dan cuenta del paso del tiempo, el tipo de cosecha en cada estación, los santos a los que hay que rezar y las danzas que hay que ofrecer.
Dicen que cuando alguien deja esta tierra para ir vivir al norte, siempre se lleva un tenango y así, también, un pedazo de su pueblo.

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Lo mismo hacen los visitantes que, aunque visiten el pueblito de entrada por salida, se van cargados de venados, flores y ríos de este rincón hidalguense.

GUÍA PRÁCTICA
Cómo llegar
En automóvil se hacen alrededor de tres horas desde la Ciudad de México. Se debe salir por la carretera México-Pachuca y tomar la desviación a Tulancingo. Luego, sólo hay que seguir los señalamientos por el camino Hidalgo 53.

Desde Guadalajara conviene volar a la Ciudad de México, y luego tomar un autobús en la Central del Norte hasta Tulancingo y de ahí, otro autobús hasta Tenango de Doria. O si se prefiere, rentar un automóvil, hay que conducir por la carretera México-Pachuca y tomar la desviación a Tulancingo. Luego, sólo hay que seguir los señalamientos por el camino Hidalgo 53.

Desde Monterrey conviene volar a la Ciudad de México, y luego tomar un autobús en la Central del Norte hasta Tulancingo y de ahí, otro autobús hasta Tenango de Doria. O si se prefiere, rentar un automóvil, hay que conducir por la carretera México-Pachuca y tomar la desviación a Tulancingo. Luego, sólo hay que seguir los señalamientos por el camino Hidalgo 53.

Dónde dormir
Desde la Ciudad de México se recomiendan viajes de ida y vuelta para comprar directo de los bordadores estos entramados de colores. Pero si se quiere pernoctar y explorar la zona, hay tres hoteles sencillos en el pueblo. También conviene hospedarse en Tulancingo. Hoteles como Posada Tulancingo y La Joya Tulancingo ofrecen habitaciones desde 600 pesos la noche.
Dónde comer
En el mercado local cerca de la plaza principal. Mole con guajolote o unos tamales de alberjón en hoja de milpa son los platillos que deben probarse.

Toma en cuenta

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Para comprar los tenangos directo en las casas de los bordadores, pide informes en las oficinas municipales de la plaza principal. A 10 minutos de la ciudad Tenango de Doria está el pueblo de San Nicolás, donde hay más bordadores y en el camino puede admirar una extraña y bella formación rocosa apodada “El cirio”. En la zona también se puede visitar el lago Agua Zarca, las pinturas rupestres, el desarrollo ecoturístico Agua Viva y distintos saltos de agua y cascadas.

Más información
Contactar directamente a bordadores: Guadalupe Tolentino, al 01 (776) 755-3857 y Ezequiel Vicente José, al 01 (776) 761- 6129.


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