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Una corte decide y un bebé pierde su última batalla, todo contra la voluntad de sus padres

Israel Stinson, de dos años de edad, murió después de que fue desconectado de los aparatos de respiración artificial que lo mantenían con vida. (Alexandra Snyder / Life Legal Defense Foundation)

Israel Stinson, de dos años de edad, murió después de que fue desconectado de los aparatos de respiración artificial que lo mantenían con vida. (Alexandra Snyder / Life Legal Defense Foundation)

Israel Stinson, un pequeño de cabello chino y carita de ángel, de dos años de edad, quien su lucha por la vida llamó la atención internacional, perdió la batalla el jueves pasado luego de que fue desconectado de los aparatos respiratorios artificiales que lo mantenían con vida, y contra los deseos de sus padres.

Ahora los simpatizantes de la familia se están preguntando por qué el hospital de Los Ángeles reaccionó tan rápido para quitarle los aparatos que lo mantenían con vida al menor, luego de que un juez confirmara la decisión.

Jonee Fonseca y Nathaniel Stinson, padres de Israel, solicitaron un mandato a la corte el 18 de agosto para prevenir que el Hospital del Niños de Los Angeles que tomara acción, mientras se apresuraban para hacer arreglos para colocar al menor en otro centro de cuidados médicos.

El martes, el hospital informó a la madre de Israel que ellos archivarían una moción para contrarrestar el mandato. El jueves se sometió la moción, pero la situación de la familia para salvar a su hijo Israel se complicó cuando el juez Amy D. Hogue, de la Corte Superior del Condado de L.A., falló a favor del hospital.

El Centro Médico inmediatamente siguió con el procedimiento que les permitió desconectar al pequeño.

“Estaba hablando por teléfono con su madre cuando el doctor lo desconectó”, dijo el viernes Alexandra Snyder, un abogada de la Fundación Legal en Defensa de la Vida. Un grupo pro-vida que está representando a la familia de Israel gratuitamente. “Estaban tan apresurados en hacerlo –desconectarlo. Ellos ni siquiera se sentaron a explicar el proceso o lo que estaba pasando”.

Los representantes del hospital prefirieron no comentar, argumentando regulaciones de privacidad.

“La familia está devastada”, dijo Snyder. “Ellos perdieron a su hijo ayer -el viernes- después de una larga batalla por mantenerlo con vida. Ahora ellos se encuentran destrozados”.

La lucha por la vida de Israel Stinson inició el 1ro de abril cuando el pequeño experimentó un severo ataque de asma y un ataque al corazón que le complicó la llegada de oxigeno a su cerebro. Esto lo dejó en estado de coma. Los doctores del Centro Médico Roseville de Kaiser Permanente, en Sacramento, declararon al menor cerebralmente muerto y recomendaron fuera removido del apoyo artificial.

Pero los padres de Israel no estaban de acuerdo. Los doctores no tomaron en cuenta los movimientos, aparentemente involuntarios de los músculos del bebé, pero para los padres estos habían sido signos de vida de su pequeño.

“¡El diagnóstico médico de Israel en el hospital dice que está muerto. Pero Israel está vivo!”, escribió Fonseca, de 23 años, en su mensaje del portal gofundme.com. “Dios me está diciendo que no lo deje morir”.

Los padres de Israel, quienes también tienen una hija de un año, empezaron a recibir hasta donaciones de personas extrañas para ayudarles a cambiar a su hijo a otra institución. Su plan era sacar a su hijo del hospital y cuidarlo, pero primero se necesitaba una operación para instalarle unos tubos que le permitieran comer y respirar, pero el hospital Kaiser se reusó a realizarla.

Mientras estaban recibiendo donaciones, los padres seguían peleando con el hospital en la corte para poder mantener a su hijo con vida.

“Creemos que nosotros deberíamos haber tenido la última palabra sobre la vida de nuestros hijos, no el gobierno ni una corporación –hospital-”, dijo Stinson, de 28 años de edad, el 29 de abril en un video que él y su esposa publicaron. “Nosotros pensamos que nuestro hijo todavía estába vivo”.

Después de que el juez federal rechazara la demanda de la familia, el 13 de mayo, ellos llevaron a Israel a un hospital privado en Guatemala donde los doctores estaban dispuestos a proporcionarle los tubos para alimentarlo y permitirle respirar. Hasta este punto, Israel había estado sobreviviendo en una dieta de azúcar y glucosa, según la madre.

Fonseca escribió públicamente que los doctores en Guatemala habían dicho que las condiciones del pequeño estaban mejorando y que no estaba cerebralmente muerto. Ellos realizaron un electrocelograma y detectaron cierta actividad en el cerebro de Israel, además de movimientos en sus pupilas, lo que le dio a Fonseca y a Stinson esperanza.

Entonces, después de tres meses, Israel fue aceptado como paciente en el Hospital de Niños de Los Angeles. La familia pudo regresar a Estados Unidos y registrar al pequeño en el hospital el 8 de agosto.

Casi inmediatamente, los temores de la pareja se incrementaron cuando el hospital había determinado retirar a Israel de la vida artificial.

“Estoy desconcertado del por qué el hospital había estado de acuerdo en desconectarlo por la sola razón de quitarle la vida”, dijo Snyder. “Ellos conocían las condiciones del pequeño cuando llegó al hospital”.

El caso de Israel es uno de varios en los últimos años recientes – tal fue el caso de la mujer de Texas que su esposo vio como le retiraban el respirador artificial. Y el caso de la jovencita de Oakland, Jahi McMath, quien su familia luchó para mantenerla con respiración artificial después de que había sido declarada muerta.

Estos casos han expuesto la discrepancia de opiniones entre miembros de la familia y representantes de los hospitales sobre la definición de la muerte.

Los profesionales médicos al igual que profesionales de ética dijeron que en muchas ocasiones se falla en entender la diferencia entre el estado de coma y la muerte cerebral, el cual debería de ser confirmada con estrictas medidas y exámenes.

El proveer cuidados intensivos para niños enfermos como Israel pudiera costar miles de dólares por día, de acuerdo a algunos profesionales de salud, quienes argumentaron que tal cuidado, mientras parece lleno de compasión pudiera poner en riesgo la salud de otros niños, quienes pudieran utilizar dichos recursos.

Snyder dijo que los legisladores deberían de revisar bajo qué circunstancias los enfermos deberían de ser considerados cerebralmente muertos.

“Si puedes declarar a alguien cerebralmente muerto, mismo que tiene actividad en el cerebro, entonces necesitamos revisar las directrices de lo que verdaderamente esos signos significan”, dijo la abogada.

Aunque los casos son raros, agregó Snyder, hay niños se han recuperado después de ser diagnosticados –cerebralmente muertos.

“Si hay gente que se ha recuperado, aunque sea en una ocasión, entonces se deben de revisar –el proceso”, agregó.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.


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