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“Prometimos estar juntos hasta la muerte”

Imagen para ilustrar.

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Silvia Montoya tiene artritis y diabetes. Aún así, ella trabaja cinco días a la semana y cuida de su marido que padece de esclerosis múltiple desde hace tres años. Y por si esto fuera poco, Montoya también se hace cargo de sus hijos adolescentes de 15 y 17 años de edad.

Montoya vive agradecida de que su esposo está con vida, pero en los últimos años la señora ha visto en su persona un desgaste físico, mental y financiero.

El caso de Montoya es uno de millones en Estados Unidos que sufre de los efectos de este “trabajo extra” sin recibir una compensación, indica un nuevo reporte de AARP (Asociación Americana de Personas Retiradas) titulado “Como valuar lo invaluable; el precio del cuidado familiar”.

En el 2013, cerca de 40 millones de brindadores de cuidados de salud dedicaron un promedio de 37 mil millones de horas en darle atención a un adulto con limitaciones, revela el reporte. El valor estimado de los servicios no remunerados fue cercas de 470 mil millones de dólares en el 2013 a comparación de los 450 mil millones en el 2009.

En otras palabras, los cuidadores están invirtiendo más horas en cuidar a sus seres queridos o amistades sin obtener beneficios. Alrededor de 18 horas por semana, señala el reporte.

California es uno de los estados con más brindadores de servicios, ya que tiene una población de 38,300,000 habitantes y unos 4,450,000 cuidadores que brindan servicios con un valor económico de 57,700 millones de dólares.

La cultura

“Como latinos, a pesar de saber el peso que conlleva cuidar de alguien en el hogar, nuestra cultura nos marca que debemos de hacerlo. Queremos retribuir el cuidado que alguna vez nos dieron nuestros padres.

Asimismo no estamos acostumbrados a abandonar a nuestros seres queridos en lugares para desahuciados u hogares de ancianos”, dice Anai Ibarra, directora asociada de comunicación multicultural de AARP.

“Por estos motivos, los cuidadores mayores de 18 años no solo brindan servicio de vigilancia sino un servicio completo que los afecta económica, psicológica y físicamente, ya que invierten tiempo preparando alimentos especiales, asean al familiar, les cambian de ropa o pañales, los sacan a caminar, les suministran sus medicamentos e inclusive, les cuidan sus heridas”, dice Ibarra.

En pocas palabras, “los cuidadores tienen en sus manos la vida de una persona vulnerable”, sostiene.

Pérdidas financieras

Según el reporte, la mayoría de los brindadores de cuidado tienen empleos de tiempo completo o parcial, el cual atienden menos para invertir tiempo en el cuidado de sus familiares. Este impacto también afecta a los empleadores y empresas, los cuales pierden unos 53 mil millones anuales en productividad de estos trabajadores.

“Los cuidadores deben llevar a sus familiares al hospital para chequeos o terapias. También se gastan su propio dinero en comida especial, ropa, equipo y hasta medicinas, agrega Ibarra.

En el caso de la familia Montoya, las pérdidas de ingresos en un año fueron de 5 mil dólares por ausencia en el trabajo, la compra de una silla de ruedas básica, un caminador y pañales para su esposo.

“Prometimos estar juntos hasta la muerte, en la enfermedad y la salud... A mí me toca cuidarlo”, dice Montoya mientras Agustín, su esposo sonríe.

“Yo agradezco que me cuides. Sin ti ya no estaría en este mundo”, dice Agustín, con muchos trabajos al hablar.

Pérdida de salud

El reporte indica que más del 55 por ciento de brindadores de servicios de salud en el hogar experimentan depresión, ansiedad y declive físico.

Y no es por demás, “la gente se preocupa por la salud de sus seres queridos, porque estén atendidos y estén cómodos”, dice Ibarra.

A nivel sicológico, este “trabajo extra no permite a los trabajadores cuidarse asimimos, salir con amistades o darse tiempo para ellos. Las mujeres especialmente son la generación emparedado, que tratan de cuidar al enfermo, mientras también cuidan a sus hijos”, dice Ibarra.

En este aspecto, la señora Montoya ha dejado de hacer la caminata en el parque que durante 10 años había realizado junto con su esposo.

“Hace dos años me diagnosticaron diabetes, presión alta y colesterol. Antes de la enfermedad de mi esposo yo no sufría más que de la artritis”, dice la señora Montoya.

“No me desgasta trabajar de más, lo que me desgasta es verlo desvanecerse de mis manos. El temor que se me muera y que mis hijos queden sin padre”, agrega la señora.

Los legisladores

Este reporte busca ilustrar a los legisladores de la nación sobre el problema que este sector vive día a día y lo importante que es atenderlo, según AARP.

“Los servicios que brinda este sector son importantes a nuestra sociedad, economía y salud”, dice Ibarra.

Desafortunadamente hace falta más trabajo para que nuestras familias tengan acceso fácil a los programas de ayuda que se ofrecen. Así también necesitamos más programas”, agrega Ibarra.

Representantes de AARP mencionan que el reporte apoya la necesidad de que la legislatura estatal apruebe la propuesta de Ley de California: Care Giver Act(ACR 38), la cual crearía un equipo de trabajo para dar soluciones sobre cómo vincular eficazmente a los cuidadores familiares con recursos y programas en su comunidad.

La propuesta también daría recomendaciones específicas a la Legislatura de California para mejorar el acceso a los servicios y apoyos para los casi cinco millones de cuidadores familiares no remunerados en el estado.


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