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Cuenta Martín Caparrós sus aventuras por el mundo en su nuevo libro ‘Lacrónica’

Con textos elaborados de 1980 a la fecha, el libro editado por Planeta reúne algunos de los trabajos periodísticos más finos de Caparrós, recuerda cómo vivió sus coberturas, y reflexiona sobre el periodismo narrativo.

Con textos elaborados de 1980 a la fecha, el libro editado por Planeta reúne algunos de los trabajos periodísticos más finos de Caparrós, recuerda cómo vivió sus coberturas, y reflexiona sobre el periodismo narrativo.

(Redes sociales)

¿Cómo puede un texto periodístico perdurar a través de las décadas? Es algo que se pregunta el escritor y periodista argentino Martín Caparrós en su más reciente libro Lacrónica.

Con textos elaborados de 1980 a la fecha, el libro editado por Planeta reúne algunos de los trabajos periodísticos más finos de Caparrós, recuerda cómo vivió sus coberturas, y reflexiona sobre el periodismo narrativo.

El resultado es una síntesis de la aventura que ha significado el periodismo para el autor y la historia de su aventura personal.

¿Podrías decir que tu libro es un recorrido por los éxitos de tu trabajo como cronista?

“Lacrónica reúne, digamos, lo mejor que escribí durante los últimos 30 años, pero, además de eso, lo que hago es tratar de buscar cómo fui haciendo esos textos y cómo me parece que vale la pena trabajar en este género del periodismo narrativo.

“Sí es un recorrido por mi trabajo, pero sobre todo es un intento de contar qué me parece que vale la pena hacer. Al mismo tiempo doy vueltas por todo el mundo, de China hasta México, pasando por Argentina, Colombia, Sri Lanka, la India, lugares donde pasaban cosas que pensé que valían la pena ser contadas”.

¿De dónde surge el título de Lacrónica?

"Últimamente hay un poco de gente que se ha tomado demasiado en serio la crónica, como si fuera una especie de adorno de una flor de plástico falsa, y yo tenía ganas de juntar las dos palabras y mostrar que hay algo que no está bien ahí, de ponernos un poquito más incómodos y pensar que algo no está bien ahí, no con complacencias y con una mirada crítica.

“Ese pequeño desliz ortográfico tiene que ver con llamar la atención sobre un concepto que a veces está demasiado ensalzado”.

¿Cómo se puede lograr que las crónicas sigan vigentes a pesar de haber sido escritas hace décadas?

“No escribo para que trasciendan en el tiempo, busco hacerlo bien, pero no lo hice para que trascendiera.

“El buen periodismo es un género literario como tantos otros. Entonces, si podemos leer una novela de hace 100 años, también podríamos leer un reportaje hace 100 años. Hace 100 años se publicaron infinidad de malas novelas que ya nadie lee, y sin embargo hay pocas que seguimos leyendo, y con los buenos textos periodísticos puede pasar lo mismo”.

¿Consideras que actualmente existen muchas personas narrando Latinoamérica?

“No considero que sean demasiados cronistas en Latinoamérica, pero quizá no hay tantos buenos tampoco.

“Sí creo que lo que hay es un uso un poco decorativo de las herramientas de la crónica. A mí me parece que vale la pena usar esas herramientas, de mirar en serio, de pensar un poco más allá, y de contar con los mejores recursos posibles para mostrar cosas que importan, no para hablar del perrito verde de la señora del quinto piso”.


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