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Cónsul de El Salvador: De refugiada a diplomática

Hace 23 años, María Mercedes López Peña celebraba los Acuerdos de Paz en la Catedral de San Salvador; ahora sirve a la comunidad salvadoreña desde el consulado de L.A.
(Soudi Jimenez / HOY)

LOS ÁNGELES.- El fin de la guerra civil, el 16 de enero de 1992, permitió que
finalmente soldados y guerrilleros salvadoreños se vieran como hermanos.
María Mercedes López Peña, miembro activo del movimiento que generó el
cambio, acudió en esa fecha a la Catedral de San Salvador junto a su familia
a festejar la firma de los Acuerdos de Paz.

La cónsul María Mercedes López Peña habla con la comunidad y activistas que
asistieron a su presentación oficial en Los Ángeles. Foto: Soudi Jiménez /
HOY.
La cónsul María Mercedes López Peña habla con la comunidad y activistas que
asistieron a su presentación oficial en Los Ángeles. Foto: Cortesía/Consulado
de El Salvador.

A 23 años de aquel día histórico para todo un país, López Peña recibirá el
aniversario dentro de las instalaciones del Consulado de El Salvador en Los
Ángeles, trabajando como la nueva titular de la oficina (desde el 1ro de
diciembre de 2014) y tratando de hacer la diferencia, así como lo hizo con su
partido para forjar la salida pacífica al conflicto.

“[Aquel día] fue una fiesta, un encuentro nacional, para celebrar algo por lo
que luchamos por 12 años”, rememora López Peña. “Se ha avanzado en resolver
las causas de desigualdad social que originaron el conflicto, pero no está
superado todavía”.

Participación y trabajo

En 1978, cuando las manifestaciones y protestas en las calles de San Salvador
eran reprimidas por los gobiernos militares, López Peña, con tan sólo 14 años
se incorporó al movimiento estudiantil y a las comunidades eclesiales de
base.

“Me siento orgullosa por la generación que me tocó vivir, que luchó porque
las condiciones en nuestro país cambiaran”, explica la diplomática, quien
recuerda con nostalgia esos momentos, ya que la mayoría de sus compañeros de
adolescencia fueron asesinados.

Desde entonces se integró al Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional (FMLN), organización política que aglutinó a los sectores sociales
descontentos y que luego condujo la lucha armada que se extendió desde 1980
hasta 1992.

Cuando era una joven de 18 años, el conflicto armado la empujó a buscar
refugio en Estados Unidos, como cientos de centroamericanos que se radicaron
en el Sur de California.

Al llegar a Los Ángeles, en 1982, se vinculó a grupos que daban asistencia a
los migrantes, participó en huelgas de hambre y en caravanas. “Todo en la
lucha por el refugio para los que venían huyendo de la guerra”, enfatiza.

En pleno conflicto civil, en 1987, regresó a El Salvador donde continuó la
lucha por casi tres décadas. En el 2014, con la llegada del presidente
Salvador Sánchez Cerén al poder, López Peña una vez más llega a Los Ángeles,
ciudad que acoge a la comunidad salvadoreña más grande fuera del territorio
cuzcatleco.

En esta ocasión, el objetivo es trabajar para hacer posible los ideales por
los que luchó, y que incluyen dar un mejor servicio en beneficio de toda la
comunidad, siempre recordando a aquellos que perdieron la vida en la guerra.

“Estar sentada aquí ahora, ser cónsul general de esta ciudad, se lo debo a
miles de personas que dieron la vida en el país”, expresó la cónsul, quien
parece incansable, y que si no está atendiendo el teléfono, está ayudando en
el proceso de los pasaportes, sale a dar entrevistas o establecer relaciones
que la ayuden a mejorar el servicio para todos.

López Peña, originaria de Ayutuxtepeque, es egresada de la Universidad
Pedagógica de la licenciatura en Trabajo Social, y en los últimos 15 años se
ha desempeñado en importantes cargos en el sector municipal y estatal.

En la Alcaldía de Santa Tecla, junto al actual vicepresidente salvadoreño
Óscar Ortiz, fungió como gerente administrativa, mientras que en el municipio
de Cojutepeque laboró como gerente general.

También fue subdirectora general de la Dirección General de Migración y
Extranjería, antes de llegar en el 2012 al Ministerio de Relaciones
Exteriores, en donde fue directora de asuntos consulares y subdirectora
general del servicio exterior.


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