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Líderes religiosos reiteran su compromiso de defender a migrantes de amenazas

Líderes religiosos de distintas congregaciones y expresiones de fe reiteran su histórico compromiso de proteger y defender a los inmigrantes en tiempos que se presentan complicados con la toma de posesión del presidente electo, Donald Trump, y los miembros de su gabinete. EFE/ARCHIVO

Líderes religiosos de distintas congregaciones y expresiones de fe reiteran su histórico compromiso de proteger y defender a los inmigrantes en tiempos que se presentan complicados con la toma de posesión del presidente electo, Donald Trump, y los miembros de su gabinete. EFE/ARCHIVO

Líderes religiosos de distintas congregaciones y expresiones de fe reiteran su histórico compromiso de proteger y defender a los inmigrantes en tiempos que se presentan complicados con la toma de posesión del presidente electo, Donald Trump, y los miembros de su gabinete.

Desde la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, en inglés) hasta la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos (NHCLC), pasando por la Asociación Unitaria Universalista (UAA), tanto las congregaciones más conservadoras como las más liberales pidieron, por separado, que se respete la unidad familiar y se reconozcan los aportes de los inmigrantes.

En el caso de USCCB, su presidente y vicepresidente, el cardenal Daniel DiNardo y el arzobispo José Gómez, respectivamente, instaron en un reciente documento a “resguardar las fronteras, darle la bienvenida al extranjero y servir a los más vulnerables” porque “todos esos son componentes de una política inmigratoria digna”.

El documento, publicado como parte de la Semana de Inmigración, sostiene que es necesario “crear una cultura de encuentro en la que los ciudadanos viejos y nuevos y los inmigrantes recientes o con muchos años en el país puedan compartir unos con otros sus esperanzas de una vida mejor”.

El propio papa Francisco señaló hoy a través de su cuenta en Twitter que los “jóvenes migrantes”, especialmente aquellos que lo hacen sin la compañía de un adulto, se encuentran “especialmente indefensos”.

“Ofrezcámosle todos una mano amiga”, pidió el pontífice en un mensaje que coincide con la llegada masiva de menores inmigrantes a Europa, procedentes en su mayoría de Afganistán, Pakistán, Irak y Siria, y a Estados Unidos desde Centroamérica.

Especial atención prestan también los grupos religiosos a la necesidad de proteger a los jóvenes que llegaron a EEUU siendo niños con sus padres indocumentados, y que el presidente Barack Obama ofreció amparo migratorio bajo su medida ejecutiva Acción Diferida (DACA), que está en peligro de ser cancelado por el equipo de Trump.

El obispo Joe Vázquez, presidente del Comité de Inmigración de USCCB, mostró su respaldo al proyecto de ley BRIDGE, que ofrecería permisos temporales de residencia y trabajo a estos “soñadores” con una medida legislativa y no ejecutiva, para la que sería necesario un acuerdo bipartidista que diese tranquilidad a estos jóvenes.

Por su parte, el reverendo Pete Morales, presidente de la Iglesia Unitaria Universalista de Estados Unidos y uno de los impulsores del Nuevo Movimiento Santuario, templos que ofrecen refugio para indocumentados en peligro de ser deportados, reafirmó su compromiso.

“Mi capacidad de ofrecer santuario a un extraño me permite conocer cuál es mi capacidad de amar”, expresó Morales en declaraciones enviadas a Efe.

“Muchos de nosotros le daríamos santuario temporal a un niño sin dudarlo. Pero ¿le ofreceríamos lugar seguro a un inmigrante ‘ilegal’? No importa lo que digamos. Lo importante es lo que estamos dispuestos a hacer y lo queremos hacer juntos”, agregó.

Por ejemplo, en Denver, Colorado, siete iglesias afiliadas con UUA recientemente abrieron sus puertas a Ingrid Encalada Latorre, quien había recibido una orden de deportación a pesar de que sus gestiones inmigratorias aún no habían concluido.

“Nosotros brindamos un espacio físico y ellos nos brindan un espacio espiritual para acercarnos a Dios. Estamos viviendo la visión de Dios de una comunidad en la que cada uno necesita al otro”, comentó a Efe Jennifer Piper, organizadora interreligiosa del Comité de Servicios de Amigos Americanos (AFSC) en Denver y coordinadora del Movimiento Santuario en esa ciudad.

“Necesitamos comprometernos a ofrecer refugio y posada a quienes, como Ingrid, necesitan santuario”, agregó.

Y eso es exactamente lo que están haciendo muchos cristianos de diversas congregaciones, según Alexia Salvatierra, formada en la Iglesia Luterana y participante en la fundación del Movimiento Santuario original en Berkeley, California, en 1980.

“Las familias de indocumentados no quieren dramáticamente vivir en iglesias, pero necesitamos demostrar dramáticamente nuestra solidaridad que testifica de los imperativos morales y las perspectivas de nuestra fe”, afirmó a Efe.

También la NHCLC reiteró su apoyo a reforma migratoria que legalice la presencia de unos 11 millones de indocumentados, pero lo hizo en un contexto de acercamiento con Trump, a quien Samuel Rodríguez, presidente de esta organización, antes criticó y ahora respalda luego de “llegar a conocerlo durante varios meses”.

“Comencemos ahora a rezar por nuestro nuevo presidente y su gobierno, e imaginemos juntos un futuro brillante para nuestra excepcional nación”, comentó a Efe en declaraciones preparadas Rodríguez, uno de los seis líderes religiosos, y el único latino, que rezarán en la ceremonia de investidura de Trump el 20 de enero.

Más allá de doctrinas específicas o de posturas políticas, Salvatierra pidió que el Nuevo Movimiento Santuario se enfoque en “subrayar las distintas maneras en las que nuestras políticas inmigratorias no solamente son inoperantes, sino que también son ilógicas e inhumanas”.

El Movimiento Santuario, dijo la religiosa, “no es primariamente ni gente durmiendo en iglesias ni gente quebrando la ley para ayudar a quienes duermen en las iglesias”.


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