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Máscara Sagrada pelea por recuperar época dorada de la lucha libre

Lucha

El luchador Mascara Sagrada firma autógrafos durante un evento celebrado al sur de Los Ángeles.

(Francine Orr / Los Angeles Times)
EFE

El mexicano Máscara Sagrada, una de las últimas leyendas de la lucha libre, insiste en la que es probablemente la pelea más dura de su carrera, mantener vigente un deporte que ha perdido el esplendor de su época dorada.

Jesús Leyva, quien acaparó los reflectores con la famosa llave huracanada en la década de 1990, extraña aquellos tiempos de gloria, cuando los luchadores sentían un apego y respeto por conservar la máscara.

“Eran los tiempos de grandes luchadores que hacían respetar los cuadriláteros y las máscaras. Hoy desgraciadamente quieren llegar sin la máscara puesta, no existe ese respeto hacia ese instrumento que es tu identidad”, comenta en una entrevista.

Con motivo de una presentación en Phoenix (Arizona), Máscara Sagrada explica que la lucha se ha ido transformando con el tiempo, las circunstancias y los intereses de los promotores. Atrás quedaron las luchas de fuerza y llaveo, y llegó la espectacularidad y la comercialización.

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“Ahora vemos una lucha más aérea, espectacular, más suicida. Antes se peleaba al ras de lona y en el centro del ring, hoy el deporte es más acróbata, salen del cuadrilátero, se avientan mortales, tiene un grado más alto de dificultad, pero la afición se ha adaptado a las nuevas tendencias”, detalló

Máscara Sagrada, nacido en el Puerto de Veracruz (México), añora los días en los que había trabajo a diario, mientras que ahora se tienen que conformar con dos a tres contratos en el extranjero.

“Lo que más añoro son las arenas llenas, el trabajo más continuo. Tener trabajo diario era maravilloso, la gente vivía al máximo la experiencia de las luchas libres”, dice.

En su opinión, el inicio del ocaso de la lucha libre se vio influenciado por el temor a grandes eventos masivos debido a la gripe A, causada por el virus H1N1, que surgió en el 2009 en México y la violencia que se registra desde hace años.

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“El país se vio atacado por muchas cosas: en el 2009 llegó la maldecida influenza, que cerró todos los eventos masivos. Otro punto que contribuyó fue la desaparición de promotores por miedo al narcotráfico, todas las giras que había a lo largo de la república se acabaron”, considera.

La lucha libre ha sido uno de los entretenimientos más arraigados en el gusto de las familias mexicanas y, así, figuras como El Santo han traspasado fronteras y llevado la imagen del luchador enmascarado al mundo entero.

Gracias a ello y a la emigración de millones de mexicanos, en Estados Unidos hay un importante grupo de seguidores de estos luchadores que se ocultan tras las máscaras, tradición adoptada de las costumbres aztecas y los diseños de éstas evocan el poder de los animales, dioses y héroes de la antigüedad.

Junto a su esfuerzo por mantener vivo este espectáculo, su mayor lucha, indica, se dio en los tribunales cuando interpuso una demanda para conservar el nombre de Máscara Sagrada.

Leyva ganó aquella batalla legal con la Asistencia, Asesoría y Administración (AAA), dirigida por la cadena Televisa, pero aquella disputa “mermó gran parte” de su carrera.

Indica que la lucha legal lo desgastó, pero le otorgó dignidad de seguir siendo Máscara Sagrada, ya que muchos luchadores son “pisoteados” y “maltratados” por sus promotores, y sacrifican todo por estar en cartelera.

“No es una mentira decir que la televisión es el gran escenario para cualquier luchador. Sin ese medio les cuesta darse a conocer, yo perduré a través de la demanda, aunque me quedé sin los reflectores de la televisión”, detalla.

A sus 56 años, quien peleó junto a enmascarados de la talla de Octagón, Volador, Misterioso, La Parka y el mini luchador Alushe, el veterano guerrero reconoce que el retiro está muy próximo y cerrará pronto este “ciclo” vital.

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“El tiempo pasa y llega el momento en que hay que dejar esto a tiempo, porque luego las mismas lesiones se apoderan de uno, es mejor tener una vida tranquila”, relata Leyva, padre a su vez de los luchadores Máscara Sagrada, Jr. e Hijo de Máscara Sagrada.


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