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Para hacer deporte con zapatos de tacón

Diversos participantes compiten en la modalidad de ritmos latinos en un evento celebrado en España.

Diversos participantes compiten en la modalidad de ritmos latinos en un evento celebrado en España.

(DS Photo / EFE)

El baile es el único deporte del mundo que se practica con zapatos de tacón. Combina la resistencia y la técnica deportiva con la elegancia y el glamur de los bailes de salón. Esta disciplina, exigente y divertida, va ganando seguidores en todos los países.

Los bailes de salón son una actividad muy extendida, ideal para socializar, hacer ejercicio y, en definitiva, pasar un buen rato. El baile deportivo tiene sus raíces en los bailes de salón pero ha evolucionado hacia el terreno de la competición.

El baile deportivo se practica en pareja, por lo que la complementariedad de los movimientos del hombre y de la mujer tiene una importancia muy destacada.

Estándar y latino

Esta disciplina consta de dos modalidades: estándar y latino, cada una de las cuales se compone de cinco bailes.

Los bailes de la categoría estándar son: vals inglés, tango, vals vienés, slow foxtrot y quickstep. Por su parte, la categoría de latinos engloba: samba, chachachá, rumba bolero, pasodoble y jive. “El jive es una mezcla de ritmos norteamericanos”, aclara Araceli Castaño, directora deportiva de la Federación Española de Baile Deportivo (FEBD).

En diversos lugares del mundo el baile deportivo se va abriendo paso. De hecho, Castaño señala que hay 69 países miembros de la Federación Mundial de Baile Deportivo. Entre ellos están Colombia, Uruguay, España, Francia o Rusia.

Cada año se celebran varias competiciones internacionales en las que se dan cita las mejores parejas de distintos países. Una de las últimas ha sido el XVII Platja D’ Aro Dance Festival, que tuvo lugar entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre en esta localidad de la Costa Brava (noreste de España).

Araceli Castaño explica que, para competir en las categorías más altas del baile deportivo, es necesario trabajar mucho y tener unos objetivos claros.

“Además, como en cualquier otro deporte de alto nivel, se necesita inversión, pues hay que recibir clases de manera habitual y trabajar en el gimnasio bajo la guía de un entrenador”, comenta.

“La pareja es el resultado de una serie de profesionales que les rodean y que hacen que evolucione. Influye el entrenamiento, la alimentación, el estado mental de los bailarines, el apoyo de la familia, e incluso el vestuario”, añade.

La indumentaria de quienes practican esta disciplina es muy diferente de la que se utiliza en otros deportes. Además, varía en función de la categoría en la que se compita.

Así, en las inferiores, los varones llevan pantalón y camisa y, las mujeres, un vestido o bien una falda y un maillot. Sin embargo, los bailarines no pueden elegir las prendas a su antojo. “Hay una reglamentación respecto a los colores, la altura de la falda, etc”., indica Castaño.

La directora deportiva de la FEBD explica que en las categorías inferiores hay que vestir con colores lisos. Sin embargo, cuando se va subiendo en el escalafón, el vestuario es más vistoso, de modo que las mujeres ya pueden llevar colores más vistosos, pedrería y otros adornos. Por su parte, los hombres pueden llevar frac o chaqueta corta, es decir, un atuendo más elegante.

Otros bailes

Además de las disciplinas clásicas, estándar y latino, el baile deportivo va incorporando poco a poco otras modalidades.

Así, Araceli Castaño detalla que la FEBD también integra hip-hop, danza coreográfica (que se baila en grupo) o twirling. Este último consiste en hacer una serie de movimientos con un bastón. Más conocido gracias a la figura de la majoret, este fenómeno alcanzó un gran éxito en Estados Unidos a partir de los años 40 y, más tarde, llegó a algunos países de Europa.

“En la FEBD trabajamos line dance, que es un baile country. Además, hacemos wheel chair, es decir, baile en silla de ruedas”, apunta Castaño.

“También es de reciente creación la modalidad de bailes caribeños que incluye salsa, merengue y bachata. No obstante, la modalidad de caribeños es diferente de la de latinos, son vertientes independientes”, aclara la experta.

La directora deportiva de la FEBD manifiesta que, más allá de la competición, el baile ofrece muchos beneficios tanto en el terreno físico como en el psicológico.

“Bailar es un ejercicio fantástico en el que trabaja todo el cuerpo. Quienes llevan muchos años bailando se mantienes más jóvenes y activos. Además, es una buena manera de relacionarse con otras personas, tanto si se hace baile social como de competición”, añade.

Del mismo modo, los especialistas de Dance Sport Australia indican que “bailar es una afición que las parejas o los amigos pueden practicar juntos, ayuda a desarrollar la creatividad artística y la coordinación e incrementa la seguridad en uno mismo, entre otros beneficios”.

Asimismo, afirman que “es una actividad adecuada para todas las edades pues ya se tengan cuatro años o noventa se puede disfrutar del baile”.

León escribe para EFE.


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