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Columna: Lo que viene después del reporte de Mueller

La Rotonda del Capitolio se ve en Washington el lunes 25 de marzo de 2019, mientras los demócratas se comprometieron a seguir adelante con sus múltiples investigaciones sobre el presidente y si él obstruyó la justicia después de que el abogado especial Robert Mueller no descubriera que el presidente Donald Trump o su campaña conspiraron con los rusos para interferir en las elecciones presidenciales de 2016.

La Rotonda del Capitolio se ve en Washington el lunes 25 de marzo de 2019, mientras los demócratas se comprometieron a seguir adelante con sus múltiples investigaciones sobre el presidente y si él obstruyó la justicia después de que el abogado especial Robert Mueller no descubriera que el presidente Donald Trump o su campaña conspiraron con los rusos para interferir en las elecciones presidenciales de 2016.

(J. Scott Applewhite / AP)

El fin de semana pasado se dio conocer el esperado reporte de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la supuesta colusión de la campaña de Trump con Rusia para interferir en las elecciones presidenciales del 2016.

La investigación no reveló que existiera la conspiración que tanta gente esperaba encontrar dados los vínculos sospechosos entre la campaña del presidente y oficiales de inteligencia rusos que desataron una campaña de desinformación para que ganara Trump.

Pero el hecho de que la investigación no haya encontrado colusión no significa que Trump la libre de uno de los escándalos políticos más grandes desde Watergate, cuando el presidente Nixon ordenó espiar las instalaciones nacionales del partido demócrata, eventos que finalmente terminaron en su vergonzosa renuncia.

La dinámica política será diferente luego de este informe, y estas son algunas de las cosas que podemos esperar:

La investigación es solo el comienzo. Aunque el fiscal especial Mueller descartó que el presidente trabajó directamente con Rusia para ganar las elecciones, el reporte incluye información que el pueblo estadounidense debe de conocer, incluyendo la propia legitimidad de su presidencia, sus verdaderos vínculos con Rusia (Trump nunca dio a conocer sus impuestos) que podrían revelar conflictos de interés, y la forma en que se beneficia personalmente de la presidencia a través de sus negocios.

Para los demócratas, quienes controlan los poderosos comités investigativos de la Cámara de Representantes, esto es solo el comienzo. La batalla ahora será encontrar formas de hacer público el reporte en su totalidad, para que el pueblo estadounidense pueda juzgar por sí mismo y puedan llevarse a la conclusión las seis investigaciones del Congreso contra el presidente.

Vale la pena recordar que Nixon por poco y sobrevive el escándalo de Watergate. Si no fuera porque el propio presidente grabó las conversaciones que lo incriminaron, y porque una de las personas más cercanas al presidente decidieron denunciarlo ante las autoridades, Nixon seguramente hubiera terminado su mandato. Conforme se den a conocer más detalles sobre investigación, los demócratas estarán más que listos para continuar en pie de guerra.

Trump controlará aún más al partido Republicano. Para Trump, la noticia de que no fue incriminado en la investigación de Mueller significa que ahora estará en una mejor posición para dominar por completo su partido. Si algún republicano estaba condicionando su apoyo al resultado de esta investigación, ahora tiene menos razones para retar al presidente en temas de gran importancia nacional, incluyendo inmigración, el tema principal de Trump.

Podemos esperar que Trump redoble sus esfuerzos para impulsar sus políticas anti inmigratorias incluyendo la detención, deportación y separación de familias a lo largo del país, así como la construcción de un muro entre México y Estados Unidos. Mientras las dudas sobre su criminalidad se despejan rápidamente entre los seguidores de Trump, los demócratas se deben moverse rápido para obtener los detalles de la investigación.

No necesitamos una investigación para saber que Trump es un traidor. Trump es un traidor. Quizás no sea un traidor en el sentido de que coludió con Rusia (adversario de Estados Unidos) para ganar las elecciones del 2016, pero Trump es un traidor en muchos otros sentidos. Ha traicionado los valores más fundamentales de nuestro país al atacar a comunidades enteras con fines políticos. Le ha cerrado las puertas a las familias que buscan asilo en Estados Unidos simplemente porque en su mente es una forma rápida de ganar votos.

Ha atacado los medios de comunicación, llamándolos “los enemigo de la gente” catalogado toda noticia que no le es favorable como “fake news”, debilitando la institución que es la prensa y el papel crítico que tiene en nuestra democracia.

No necesitamos una investigación para saber que Trump ha traicionado nuestros valores nacionales de compasión, equidad e igualdad ante la ley. No necesitamos una investigación para saber que Trump ha traicionado a nuestro propio gobierno, descartando nuestras agencias de inteligencia en favor a la opinión de países como Rusia. Y no necesitamos una investigación para saber que Trump ha traicionado a nuestro país cuando se niega a condenar la supremacía racial y considera a los neonazis con la misma equidad moral que las personas que se manifiestan en contra de ellos.

Soto es columnista independiente. Soto.hiram.@gmail.com.


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