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Católicos ya no pueden esparcir las cenizas de los difuntos

Ángela Cortez, propietaria de Cremaciones Cortez y Servicios Funerarios ubicada en National City.
(Alexandra Mendoza)

SAN DIEGO — Una instrucción anunciada esta semana por la iglesia católica podría obligar a miles de fieles a sacar de casa las cenizas de su ser querido.

El Vaticano anunció que si bien no se opone a la cremación por razones “higiénicas, económicas o sociales”, las cenizas del difunto deben mantenerse en un lugar sagrado como un cementerio o —de ser el caso— en la iglesia, además de que no se permite la dispersión de cenizas en el aire, agua o en la conversión en recuerdos conmemorativos.

La Iglesia católica permite que las cenizas sean conservadas en casa únicamente en casos “graves y de excepcionales circunstancias”, explicó el padre Efraín Bautista de la iglesia de Corpus Christi en Bonita.

“El documento habla acerca de que el obispo de una diócesis después de consultar con una conferencia episcopal puede hacer una excepción a la norma de dejar que las cenizas permanezcan en la casa de uno de los seres queridos, pero eso sería en casos excepcionales y se necesitaría tener la aprobación del obispo”, precisó.

“En una cierta manera el Santo Padre nos está invitando a que veamos cuáles son las posibilidades, qué es lo que podemos hacer para ayudar a nuestros seres queridos a que lleguen a su lugar de descanso, para que puedan tener ese lugar sagrado donde puedan permanecer los restos y que todo mundo pueda venir a hacer oración”.

A su vez, indicó que con este anuncio, la iglesia está reafirmando su deseo por mantener las cenizas en un mismo espacio.

“Como católicos creemos que Jesús vendrá y resucitará a los muertos, entonces el concepto de mantenerlas juntas nos ayuda a reafirmar nuestra teología sobre la resurrección de los muertos”.

Actualmente, únicamente una parroquia de la Diócesis de San Diego cuenta con nichos para depositar urnas. La otra opción puede ser llevar las cenizas a cementerios católicos o públicos.

Bautista recordó que la Iglesia está abierta a mirar las posibilidades, tomando en cuenta que un número grande de fieles opta por la cremación por motivos económicos, aunque todavía se desconoce con exactitud cuáles serían las excepciones.

En los últimos tres años, el número de cremaciones ha aumentado en un 50 por ciento debido a gran parte a la diferencia de costos, mencionó Ángela Cortez, propietaria de Cremaciones Cortez y Servicios Funerarios de National City.

Este establecimiento ofrece el servicio de cremación en 695 dólares, mientras que el entierro asciende a 3500 dólares más el costo del ataúd, mismo que oscila entre los 800 dólares por el más económico y 16 000 dólares, el más costoso.

Cortez dijo que su mayor preocupación es que las familias se sientan presionadas en caso de no tener dinero para pagar por un nicho o un entierro.

“Me mortifica que ellos van a preocuparse de que están faltándole a su religión, al Vaticano, simplemente porque sé que es cuestión de dinero, siento que el Vaticano tiene que pensar un poco en la economía, que no todos podemos pagar lo que están cobrando por los nichos o por enterrar y que si la gente está optando por la cremación es por cuestiones económicas”.

Asimismo, consideró que en San Diego no se cuenta con el espacio suficiente —ya sean nichos o cementerios— para cubrir la demanda en caso de que la totalidad de los católicos quieran cumplir con este lineamiento.

Aunado a ello, dijo que muchas personas optan por llevarse las cenizas a casa únicamente por el deseo de tener cerca a sus seres queridos.

“Esto realmente va a ser una decisión personal de cada quien, si lo adoptan o no adoptan la nueva regla, y si la gente que ya siguió las reglas anteriores, ellos van a tomar la decisión de si van a continuar teniendo en su casa (las cenizas) o si las van a tener a un nicho o las van a enterrar”.

La señora María Santos mantuvo las cenizas de su padre en casa por más de una década. Durante este tiempo, la urna estuvo rodeada por una veladora y una imagen de Cristo, lo que le permitía rezarle todos los días. Hace dos años, encontró el lugar y el dinero para llevarlo a un nicho.

La fiel católica se dijo sorprendida por el anuncio del Vaticano al considerar que las cenizas son “algo simbólico” debido a que la persona ya descansa en un lugar mejor, por lo que no considera que el tenerlas en casa “sea un pecado”.

“Las cenizas para mí es un respeto, pero para mí la persona que murió ya trascendió”, mencionó.

A su vez, mencionó que pese al anuncio de la orden católica, si la última voluntad de alguno de sus seres queridos fuera el de quedarse en casa, ella respetaría dicha petición.

“Se debe de respetar la opinión de la persona, tenemos libre albedrío para tomar una decisión”.

Mendoza es periodista independiente.


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