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Primera prohibición estatal de bolsas de plástico en el país entra en rigor

Unos clientes en un supermecado Ralphs del centro de la ciudad hacen su compra.

Unos clientes en un supermecado Ralphs del centro de la ciudad hacen su compra.

(Nelvin C. Cepeda / San Diego Union-Tribune)

En los últimos días, muchos compradores de supermercados se han sorprendido a la hora de pagar.

California ahora tiene la primera prohibición estatal de toda la nación de bolsas de plástico desechables. Las restricciones aplican a los grandes minoristas de alimentos, farmacias, tiendas de la esquina y tiendas de licores, pero no a los restaurantes o tiendas departamentales.

Las empresas todavía pueden ofrecer bolsas de papel y bolsas de plástico más gruesas, siempre y cuando cobren por lo menos 10 centavos por cada una, un movimiento diseñado para animar a la gente a llevar su propia bolsa reusable.

Las nuevas reglas comenzaron después de que los votantes aprobaron la Proposición 67 el día de elecciones, confirmando la prohibición de las bolsas de plástico desechables que los legisladores de California aprobaron en 2014 a través de la Ley 270 del Senado.

La legislación fue incluida en el referéndum como resultado de los esfuerzos de la industria del plástico. Los votantes rechazaron esa campaña para revertir la ley por un margen de 52 por ciento a 48 por ciento, y rechazaron otra propuesta de la boleta respaldada por la industria, que habría enviado todas las ganancias de las ventas de nuevas bolsas a un fondo ambiental estatal.

“Este es un gran triunfo que va mucho más allá de las bolsas de plástico”, dijo Mark Murray, director ejecutivo de Californians Against Waste (Californianos contra los desechos). “Esto es una declaración poderosa que manda una señal a los contaminadores que pudieran estar buscando derribar otras leyes ambientales de California”.

Los partidarios de la ley esperan que aliente a otros estados que han considerado la prohibición de bolsas de supermercado, incluyendo Massachusetts, Nueva York y Washington. En el otro extremo, Nevada, Idaho y Missouri tienen reglas en sus ordenamientos internos que dificultan la prohibición de las bolsas de plástico.

“No escogimos esta pelea, pero honestamente, tener un voto afirmativo del público sobre esta política, es bastante profundo en términos de enviar un mensaje a todo el país”, dijo Murray.

Grupos industriales como Hilex Poly y Formosa Plastics han criticado la prohibición como un impuesto innecesario a los compradores de bajos ingresos, y que tendrá poco impacto en la reducción de la contaminación general. La industria, en gran parte fuera del estado, destinó 6.1 millones de dólares a la campaña electoral para revertir la ley, en comparación con los 1.6 millones de dólares gastados por grupos ambientalistas para salvarla.

La idea de un efecto dominó nacional no parecía preocupar mucho a Phil Rozenski, presidente de políticas de la American Progressive Bag Alliance. Aunque dijo que es la obligación de la industria cumplir con lo que la mayoría de los votantes han decidido, también dijo que el tema sigue siendo polémico en el estado.

“Apenas sobrevivió a la votación pública. No fue una afirmación muy resonante del estado de California”.

Rozenski predijo que la prohibición sería contraproducente, conforme los compradores terminen teniendo que pagar por las bolsas de plástico más gruesas y reutilizables en las cajas.

“Cuando se miran los tipos de bolsas que se están usando, California en realidad va a aumentar su uso de plásticos”, dijo. “Es muy dudoso que vaya a tener un beneficio ambiental, y creo que la implementación demostrará que probablemente sea problemático a largo plazo”.

Se calcula que los californianos usaban alrededor de 13 000 millones de bolsas de plástico cada año.

La crítica contra las bolsas de plástico desechables se ha centrado en su obstrucción de las máquinas de reciclaje y contaminación de calles, arroyos, riachuelos y playas. También se suele citar la degradación de los océanos, ya que las tortugas, ballenas y otros animales marinos pueden ser dañados por la deglución de plástico.

Más de 150 municipios en California han aprobado prohibiciones locales, incluyendo las ciudades de San Diego, Solana Beach, Encinitas, Del Mar y Oceanside.

Afuera del supermercado Ralphs en el centro de San Diego, Charlie Chang de 43 años, fue sorprendido en días pasados por las nuevas reglas. Como resultado, se dirigió a su departamento a pocas cuadras de la tienda llevando una brazada de productos enlatados y otros artículos.

“Tengo un montón de bolsas de plástico en casa, así que no necesito comprar ninguna. Solo necesito cruzar la calle”, dijo Chang, agregando que traerá sus propias bolsas reutilizables en el futuro.

“Creo que es muy bueno para nosotros no tomar más bolsas de las que necesitamos”, agregó. “Estoy bien con eso. En realidad estoy muy feliz”.

John Whalan de 78 años, residente del centro de la ciudad, salió de la misma tienda de comestibles llevando sus productos en una de las bolsas de plástico más gruesas, disponibles por un mínimo de 10 centavos.

“Pensé que empezaría el primero de enero”, dijo. “Si vengo de casa puedo traer la mía, pero llegué al gimnasio y me detuve (en Ralphs) en el camino de regreso. Tuve que comprar (una bolsa), no es gran cosa”.

Las ciudades y condados deben cumplir con los estándares mínimos de la ley estatal, pero pueden ir más allá de estos. Por ejemplo, pueden ampliar los tipos de negocios sujetos a las restricciones, así como aumentar el precio cobrado por papel y bolsas de plástico reutilizables.

En un pequeño número de casos, las ordenanzas locales fueron eximidas antes de que las reglas estatales entraran en vigencia. Como resultado, el precio de las bolsas alternativas en todo el estado oscila entre 5 centavos y 25 centavos.

Roger Kube, del capítulo del condado de San Diego de Surfrider Foundation, que ha encabezado esfuerzos en toda la región para prohibir las bolsas plásticas desechables, dijo de la prohibición estatal: “No solo tiene ese impacto de quitar las bolsas de plástico finalmente del ambiente, sino que elevó el nivel de esta discusión sobre la contaminación plástica en el ambiente marino”.

Kube también dijo que él y otros examinarán de cerca los eventos anuales de limpieza de playas, para ver si hay una notable reducción en la basura de bolsas de plástico. Las bolsas están rutinariamente entre los cinco tipos de escombros que se recogen durante estos esfuerzos, expresó.

“Definitivamente tendrá un gran impacto sobre la contaminación de las playas”, dijo. “Esperamos no ver muchas, o ninguna, bolsa de plástico en nuestras playas”.

El condado de San Diego se dividió en el tema en las elecciones de noviembre, con poco más del 50 por ciento de los votantes aprobando la prohibición estatal. Cuando la ciudad de San Diego pasó sus propias restricciones locales en las bolsas desechables en el verano, varios miembros del Ayuntamiento se opusieron a la ordenanza por motivos prácticos.

Sus preocupaciones iban desde la amenaza de un aumento en el uso de la bolsa de papel, hasta las frustraciones cotidianas de los consumidores que reutilizan las bolsas de compras para limpiar desechos de sus mascotas o forrar sus pequeños cestos de basura.

Los ambientalistas dijeron que continúan monitoreando la demanda de bolsas de papel, y estarán dispuestos a evaluar, si esa demanda aumenta conforme los compradores ya no puedan obtener bolsas de plástico desechables de forma gratuita.

Mientras tanto, señalaron a una miríada de fuentes de plástico en la vida diaria que se pueden utilizar en lugar de las delgadas bolsas. “Hay tantas maneras de ser creativo y reutilizar lo que ya tienes, y la gente todavía podrá conseguir bolsas en otras tiendas”, dijo Genevieve Abedon, coordinadora de la campaña de prevención de residuos con Californians Against Waste.

San Francisco encabezó el movimiento contra las bolsas plásticas desechables en 2007, convirtiéndose en la primera ciudad del país en aprobar tal prohibición. Fue seguida por otras áreas de la Bahía y ciudades costeras.

Desde entonces, San José ha reportado una reducción en la basura de bolsas de casi 90 por ciento en su sistema de drenaje de tormentas, desde que aprobó una prohibición en 2011.

La ciudad de San Diego proyecta que hasta el 95 por ciento de toda la distribución de bolsas plásticas desechables, será eliminada como resultado de su prohibición local.

Smith escribe para el U-T.


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