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El voto de los estadounidenses se sigue ignorando por los superdelegados en contienda demócrata

Una persona de la audiencia escucha al precandidato presidencial demócrata, Bernie Sanders, quien habla durante un acto de campaña en la Arena Centro Whittemore de la Universidad de New Hampshire, el lunes 8 de febrero de 2016, en Durham, New Hampshire. La joven no sabe que aunque ella vote a Bernie, los superdelegados en el estado le darán el voto a Clinton. (Foto AP/John Minchillo)

Una persona de la audiencia escucha al precandidato presidencial demócrata, Bernie Sanders, quien habla durante un acto de campaña en la Arena Centro Whittemore de la Universidad de New Hampshire, el lunes 8 de febrero de 2016, en Durham, New Hampshire. La joven no sabe que aunque ella vote a Bernie, los superdelegados en el estado le darán el voto a Clinton. (Foto AP/John Minchillo)

(John Minchillo / AP)

Bernie Sanders ganó por amplio margen las primarias de New Hampshire, pero Hillary Clinton sigue teniendo una abultada ventaja en cuanto a los delegados que decidirán eventualmente sobre la candidatura presidencial del Partido Demócrata.

En la última semana, Clinton ha ganado 87 declaraciones de apoyo por parte de los militantes más fieles del partido, conocidos como “superdelegados”, según un sondeo de la AP. Sanders sumó sólo 11.

Si esos delegados van a la convención nacional del partido y todavía le dan un abrumador respaldo a Clinton —ya que tienen la opción de cambiar de parecer— Sanders tendría que ganar las demás primarias por mayoría aplastante para siquiera igualar a su rival.

La ventaja para Sanders tendría que ser apabullante ya que cada primaria demócrata otorga delegados por proporción, es decir, incluso el candidato perdedor obtiene algunos delegados.

Tras las contiendas iniciales en Iowa y New Hampshire, Sanders posee una pequeña ventaja de 36 contra 32 delegados. Pero si se toma en cuenta a los superdelegados, Clinton es la que tiene las de ganar con 481 contra 55, según un conteo de la AP.

En efecto, se trata de una elección paralela que deja de relieve el desproporcionado apoyo que tiene Clinton entre el ‘establishment’ demócrata, pero al mismo tiempo, como este proceso del partido demócrata deja a un lado el voto del ciudadano, del votante, del estadounidense.

Hay 712 superdelegados, que conforman un 30% de los 2.382 delegados requeridos para ganar la candidatura.

La disparidad es tan grande que muchos partidarios de Sanders se están quejando, tildando el proceso de antidemocrático y sesgado a favor de la ex secretaria de Estado y ex primera dama.

Algunos incluso se han dedicado a contactar a los superdelegados que han dado su apoyo a Clinton, para pedirles que cambien de parecer. Pero su mensaje hasta ahora no ha tenido mucho eco.

“Estoy harta de ellos”, expresó Cordelia Lewis-Burks, una superdelegada de Indiana partidaria de Clinton, en referencia a los simpatizantes de Sanders.

“Es muy frustrante ver en mi computadora cómo me critica esta gente, muchos de los cuales probablemente están votando por primera vez en su vida. Yo estoy en las trincheras desde que tenía 20 años”, indica Lewis-Burks

Los superdelegados tienen una plaza asegurada en la convención nacional y pueden dar su apoyo al candidato que quieran, independiente de lo que diga el electorado. Son la cúpula del partido: los congresistas, funcionarios partidistas y miembros del Comité Nacional Demócrata.

Este proceso ha sido criticado fuertemente debido a que elimina el voto del pueblo e incluso, mucho lo han nominado antidemocrático.

De acuerdo a David Rohde, profesor de la universidad de Duke, esta fórmula fue establecida en los 80’s por el Partido Demócrata para evitar que un candidato que no comulgara con los deseos del partido pudiera llevarse la victoria. Así, los superdelegados que son gente de confianza y de poder del partido, darían su voto para asegurarse que el candidato que es apoyado por el partido gane sin problemas.

Los republicanos también tienen superdelegados que pueden apoyar a quien deseen, pero no tantos.


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