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Opinión

Así vivimos la nueva atracción de ‘Star Wars’ en Disneyland

Bob Iger And George Lucas Visit Disneyland

El presidente de Disney, Bob Iger, y el cineasta George Lucas posan al interior de “Millennium Falcon: Smugglers Run” en “Star Wars: Galaxy’s Edge” de Disneyland.

(Handout / Getty Images)

Un día antes de su inauguración oficial para el público, “Star Wars: Galaxy’s Edge” tiene ya asegurada una asistencia masiva; y eso lo saben bien tanto los creadores de esta atracción como quienes han participado en la saga cinematográfica que se encuentra ahora en manos de Disney, como lo probó la asistencia del director George Lucas y de los actores Harrison Ford, Mark Hamill y Billy Dee Williams a la ceremonia de apertura que se produjo ayer en Disneyland.

Pero lo que todo el mundo quiere saber ahora es si el evento se encuentra al nivel de las enormes expectativas que se han generado, por lo que les ofrecemos a continuación en detalle lo que pudimos apreciar durante la jornada de presentación para la prensa que se produjo este miércoles.

Dentro del Millenium Falcon

La nave estrella de la franquicia no podía estar ausente, y cuenta con una réplica de tamaño real que se convertirá sin duda en el lugar favorito para las fotos que se tomarán los asistentes, ubicada en una suerte de ladera rodeada de montañas artificiales de peculiar aspecto.

El ‘ride’ en sí (“Smugglers Runse”) se encuentra al lado, dentro de un hangar con escaleras de largo recorrido (se espera a multitudes indeterminadas) que nos llevan a toparnos con otra magnifica réplica de otra nave, antes de escuchar un discurso de Hondo Ohnaka (personaje de “Clone Wars” representado por un brillante ‘animatronic’), de pasar por la icónica mesa de ajedrez de Chewbacca (ideal para más fotos) y de entrar a una cabina que busca ser una reproducción del vehículo predilecto de Han Solo y que luce realmente convincente.

En realidad, lo que encontramos aquí es una especie de simulador de última generación con seis asientos (dos de pilotos, dos de mecánicos y dos de artilleros) que te permite participar en un vistoso videojuego de combate con numerosas locaciones y mucha acción.

La experiencia fue inmensamente satisfactoria cuando nos tocó ser pilotos, pero mucho menos interesante cuando fuimos mecánicos (entramos dos veces); los puestos se determinan de manera aparentemente aleatoria. En nuestra calidad de reporteros, los trámites de acceso fueron rápidos, pero es posible imaginar que la espera sea hasta de 4 horas en los primeros días de ingreso con pago.

De paseo por la plaza

En términos de diseño, “The Market” es la zona más ambiciosa y llamativa de “Galaxy’s Edge”, porque reproduce uno de los típicos pueblos que se aprecian en la pantalla grande con una enorme atención a los detalles, presentes no solo en la configuración de las calles, sino también en las secciones superiores de las mismas, llenas de lámparas gigantes y cables enredados que se inspiraron en los panoramas urbanos del Oriente Medio.

A los lados de estas calles, supuestamente ubicadas en el planeta de Batuu (que no aparece en las películas), se encuentran apostados numerosos puestos de venta con muñecos que tienen que ver directamente con los personajes de la saga, pero que tienen un aspecto intencionalmente artesanal; y la entrada al lugar es un amplio patio en el que puedes encontrar a un androide que cocina gigantescos pedazos de carne.

Unas compras muy especiales

Los sables láser son armas indispensables en la mitología de las creaciones surgidas de la mente de George Lucas, por lo que es probable que muchos (y no solo los niños) se entusiasmen con la idea de entrar a “Savi’s Workshop”, una tienda en la que se te permite construir tu propia espada y llevártela a casa si el presupuesto te lo permite.

Hay varios lugares en “Galaxy’s Edge” destinados a la adquisición de toda clase de productos, pero el atractivo adicional de los mismos es que cuentan con escenografías y elementos que nos trasladan directamente al universo de la ciencia-ficción, como sucede con “Dok-Ondar’s Den of Antiquities”, un almacén de ‘piezas ancestrales’ cuyo dueño es supuestamente un ‘cabeza de martillo’ que se encuentra representado por un fabuloso ‘animatronic’ con un amplio rango de movimientos.

Por su lado, el “Droid Depot” es también un espacio destinado a las ventas, pero plasmado en un llamativo recinto por el que circula una línea de ensamblaje de robots que es digna de verse. Quienes quieran sacar nuevamente sus carteras podrán armar sus propias máquinas antropomorfas, y si tus cuentas bancarias son mucho más abultadas que las del común de los mortales, podrías incluso llevarte a casa el encantador R2D2 de tamaño real (y de $25 mil) que vimos desplazándose por ahí.

Vamos a beber

La regla dorada que impide la venta de bebidas alcohólicas en Disneyland (y que nos parece una barbaridad) se rompe en “Oga’s Cantina”, una lograda imitación del legendario bar de Mos Eisley que vende no solo refrescos coloridos destinados a los más pequeños, sino también cocteles con licor, vino y cerveza.

El lugar entero es sorprendente, con un robot DJ que conversa ocasionalmente con los parroquianos y pone música de baile; una barra en la que se aprecian adornos y elementos procedentes de ‘otro mundo’; y unas mesas que remiten directamente a la escena de “A New Hope” en la que Han Solo terminó con la vida Greedo. Ojalá que no te excedas con los tragos y pretendas hacer algo semejante.

¿Y qué pasa con la esperada ‘Rise of the Resistance’?

Este es el segundo ‘ride’ de la atracción y luce realmente prometedor, porque tiene aparentemente varias secciones… pero no se encontrará abierto hasta una fecha todavía indeterminada. Se supone que se trata de una compleja aventura de realidad virtual en la que el participante es secuestrado por agentes del Primer Orden.

Los ejecutivos de Disney han dicho que decidieron abrir de una vez “Galaxy’s Edge” pese a que la atracción no se encontraba completamente terminada con el fin de no decepcionar a los fans, pero es imposible dejar de ver la decisión como una estrategia comercial destinada a obtener todavía más dinero del que se recibirán en estos días.

Sea como sea, y más allá de que nos resulta imposible determinar lo que será visitar esta zona al lado de miles y miles de personas desde este fin de semana, nuestra experiencia fue sumamente satisfactoria, y se vio incrementada por momentos inesperados al observar de pronto rincones cuidadosamente elaborados que, vistos desde el ángulo correcto, nos trasladaban de inmediato -y casi por arte de magia- a parajes procedentes de una galaxia muy, muy lejana.


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