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Los demócratas también nos cantan, aunque muy mal, las rancheras

Foto de archivo.

Foto de archivo.

(DANIEL BECERRIL / Reuters Photo)

¿Cómo entender a la población del Este de Los Ángeles?; una comunidad, de mayoría latina, que por casi dos décadas votó a favor de un concejal alcohólico; si, por un funcionario que fue acusado en varias ocasiones de ser el responsable de accidentes automovilísticos. Un individuo que figuró en escándalos de todo tipo, incluyendo una acusación de abuso sexual por parte de su hija.

Los sociólogos en esa época no entendían que motivaba a los residentes de de Boyle Heights, El Sereno, Eagle Rock y Lincoln Heights que apoyaban y enviaban, una y otra vez durante 18 años, a un funcionario con esas características a que los representara en el Concejo de L.A.

La respuesta me la dio Nicolás Ávila, uno de los reporteros fundadores del periódico La Opinión.

“La razón es que él iba a todas las fiestas donde lo invitaban: Bautizos, quinceañeras y cantaba, mal, pero cantaba las rancheras”, me explicó.

Ah, esa era la clave, cantar rancheras y el voto de los mexicanos estaba asegurado.

“No nada más él, todos los políticos hacían lo mismo. Muchos hacían campaña en La Placita Olvera con sombrero de charro y jorongo. Cantaban Cielito Lindo. Ay, Ay ,Ay, Ay canta y no llores.. Eso les daba resultado”, detalló.

Desafortunadamente esto no solo dio resultado a algunos funcionarios latinos sino que en general, a muchos políticos demócratas también les funcionó. Nicolás Ávila falleció en la década de los ‘90s y nunca olvidé sus observaciones.

La buena noticia para todos, es que lo que era entonces, ya no lo es ahora. Al voto mexicano se le ha unido el centroamericano y en menor medida el sudamericano. Los políticos demócratas ya se dieron cuenta de que los votantes latinos empiezan a exigir resultados y ya no es suficiente con cantar bien o mal las rancheras. No importa si lo hacen por la radio, en la televisión o en una quiseñera.

La nueva generación de votantes está consciente de que muchos políticos, desde presidentes y congresistas, una vez obtenido el voto y asegurado el poder, ponen en práctica medidas que van en contra de los deseos y necesidades de sus representados.

Recordemos a Bill Clinton, adorado por todos o la mayoría de los hispanos, pero durante su administración firmó la medida que dio inicio a la Operación Guardián y la construcción de la valla metálica que divide California y Tijuana. Por su parte Barack Obama, también muy respetado y querido por la comunidad, nos aumentó las deportaciones en cifras récord; algo nunca antes vivido.

Y para terminar, aunque necesitaría más de un día para nombrar los ejemplos, los republicanos, pero con el apoyo de los demócrata, lograron cambiar las leyes federales y convirtieron a los inmigrantes en criminales. Esta ley no solo califica como un delito la entrada al país sin documentos, pero también incluye el penalizar la utilización de documentos falsos (seguro social, tarjeta de residente) , en muchas ocasiones, indispensables para que los inmigrantes puedan trabajar.

Desafortunadamente, muchos de los congresistas demócratas que votaron a favor de esta ‘aberración’ que tanto a afectado a la comunidad latina, son los mismos que durante su campaña, también nos cantan, muy mal, pero nos complacen con las rancheras.

Alicia Alarcón es periodista y trabajó 10 años para el periódico La Opinión, fue reportera para Univision a nivel nacional y corresponsal para Latinoamérica en CNN Radio. Desde hace más de 10 años conduce un programa de radio de opinión en Los Ángeles, California. Es autora de dos libros: La Migra Me Hizo los Mandados, y la novela Revancha en Los Angeles.


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