Reporte

11 muertos en ataque a sinagoga en Pittsburgh

Uno de los ataques más letales contra judíos en la historia de Estados Unidos.

Un individuo que se cree publicó calumnias y retórica antisemita en las redes sociales se puso a disparar el sábado en una sinagoga de Pittsburgh y mató a 11 personas en uno de los ataques más letales contra judíos en la historia de Estados Unidos.

La agresión de 20 minutos en la Tree of Life Congregation (Congregación Árbol de la Vida) del vecindario de Squirrel Hill dejó otras seis personas heridas, incluidos cuatro policías que llegaron a toda prisa, indicaron las autoridades.

El sospechoso, Robert Bowers, se enfrascó en un tiroteo con la policía y recibió varios balazos.

Bowers, que se encuentra hospitalizado en condición estable, fue acusado de 29 cargos federales que incluyen crimen de odio y delitos con armas. Se desconoce si tiene un abogado.

“Sepan por favor que la justicia en este caso se aplicará rápidamente y con dureza”, afirmó Scott Brady, el fiscal federal en jefe del oeste de Pensilvania, en una conferencia de prensa cerca del anochecer, y describió la masacre como un “acto de odio terrible e inefable”.

Este tiroteo masivo llega en medio de una ola de atentados de alto perfil en un país cada vez más dividido, al día siguiente que un hombre de Florida fuera arrestado y acusado de enviar por correo una serie de bombas de fabricación casera a destacados demócratas y cuando falta poco más de una semana para las elecciones legislativas.

La balacera reanimó inmediatamente el añejo debate nacional sobre las armas: el presidente Donald Trump dijo que el desenlace podría haber sido distinto si la sinagoga “tuviera algún tipo de protección” con un guardia armado, mientras que el gobernador demócrata de Pensilvania, Tom Wolf, hizo notar que una vez más “armas peligrosas están poniendo a nuestros ciudadanos en situaciones de riesgo”.

Trump dijo que planeaba viajar a Pittsburgh, pero no dio detalles.

Poco antes de las 10 de la mañana, Bower ingresó a la sinagoga con un fusil de asalto y tres pistolas, indicaron las autoridades.

Tres congregaciones distintas estaban efectuando ceremonias del Sabbath en distintas áreas del amplio edificio, dijo Michael Eisenberg, que acaba de ser presidente del Tree of Life.

También se estaba llevando a cabo un brit milah -una ceremonia de circuncisión en la que un bebé varón recibe su nombre hebreo-, dijeron las víctimas, según refirió la oficina del fiscal general de Pensilvania. Ningún niño murió ni resultó herido, indicó la policía posteriormente.

"Es una escena de crimen horrible, una de las peores que he visto en mi vida, y he estado en algunos accidentes de aviación”, afirmó Wendell Hissrich, director de seguridad pública de Pittsburgh.

Entre los sobrevivientes está Daniel Leger, de 70 años, enfermero y capellán de hospital que se encuentra en estado crítico tras ser operado, según declaró su hermano Paul Leger al periódico Pittsburgh Post-Gazette. Iba a encabezar una ceremonia el sábado por la mañana, agregó.

De inmediato, la matanza generó preocupación en las comunidades judías de todo el país. Las autoridades en las ciudades de Nueva York, Chicago y otras incrementaron la seguridad en los centros judíos.

Bob Jones, jefe de la oficina del FBI en Pittsburgh, dijo que los feligreses “fueron asesinados brutalmente por un hombre armado que los agredió solamente por su fe”, aunque advirtió que aún no se conoce a fondo el móvil del sospechoso.

En un comunicado, el secretario de Justicia Jeff Sessions dijo que el Departamento de Justicia interpondría cargos por delito de odio y de otro tipo contra Bowers.

El sospechoso, que aparentemente no tenía antecedentes delictivos, expresó puntos de vista duramente antisemitas en una red social de nombre Gab, según una revisión efectuada por The Associated Press de una versión archivada de las publicaciones efectuadas bajo su nombre.

La foto de su cuenta incluía un símbolo neonazi, y en sus últimas publicaciones había una fotografía de un horno ardiente como los utilizados en los campos de concentración nazis para cremar a los judíos.

Otras publicaciones que hizo se referían a teorías falsas de conspiración que insinúan que el Holocausto no existió. Escribió que había una “infestación” de judíos, refiriéndose a ellos con una palabra despectiva.

Gab confirmó que Bowers tenía una cuenta en su sitio web, popular entre los extremistas de derecha.

Antes de la balacera, un hombre con el mismo nombre publicó en Gab que “a HIAS le gusta traer invasores que matan a nuestra gente. No puedo permanecer con los brazos cruzados y ver a mi pueblo ser masacrado. Me tienen sin cuidado sus puntos de vista, voy a actuar”.

HIAS es un organismo sin fines de lucro que ayuda a refugiados de todo el mundo a encontrar seguridad y libertad. El grupo dice guiarse por los valores y la historia judía.

Jonathan Greenblatt, director general de la Liga Antidifamación, dijo que su grupo cree que el ataque es el más letal contra la comunidad judía en la historia de Estados Unidos.

“Nuestros corazones están desolados por las familias de los muertos y lesionados en la sinagoga Tree of Life, y por toda la comunidad judía de Pittsburgh”, afirmó.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo estar “desolado y horrorizado” por el ataque.

“Todo el pueblo de Israel se lamenta con las familias de los muertos”, afirmó. "Acompañamos a la comunidad judía de Pittsburgh. Acompañamos al pueblo estadounidense ante esta horrenda brutalidad antisemita. Y oramos por la pronta recuperación de los heridos”.

Miles de personas, algunas con velas, se reunieron por la noche en una vigila en Squirrel Hill en honor a las víctimas, cuyos nombres no fueron dados a conocer.

Durante la emotiva reunión los asistentes comenzaron a corear “voten, voten, voten”.

Algunos de los presentes culparon del tiroteo al tenso ambiente político del país, y dijeron que la visita programada de Trump no les trae gran consuelo.

En un mitin político en Murphysboro, Illinois, el mandatario dijo que “el ataque antisemita perverso fue una agresión contra todos nosotros”.

El presidente -al que en ocasiones sus críticos han acusado de no condenar adecuadamente los delitos de odio, como cuando culpó “a ambas partes” por la violencia en un mitin supremacista blanco en Charlottesville, Virgina, en 2017- dijo que el antisemitismo debe ser “confrontado y condenado dondequiera que asome su muy fea cabeza”.

Pidió la imposición de la pena de muerte para delitos como este.

Jeff Finkelstein, de la Federación Judía de la Zona Metropolitana de Pittsburgh, dijo que las sinagogas locales han organizado “muchos entrenamientos sobre qué hacer si alguien dispara, y hemos tratado de reforzar las medidas de seguridad lo más posible”.

“Esto no debería estar ocurriendo", dijo a reporteros en el lugar. “Esto no debería estar ocurriendo en una sinagoga”.

Copyright © 2018, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
67°