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Encarcelada por denunciar un crimen; madre asegura que no cometió secuestro

Al hablar, Maribel fija la mirada al frente y dice, con toda seguridad, que ella no cometió secuestro, delito por el que se le privó de su libertad y de estar con sus hijos durante más de 4 años.

Su mirada sube al techo al recordar mínimos detalles por los que pasó en el penal de Santa Marta Acatitla, al criar un hijo que tuvo durante su estancia, mientras tenía a otros 3 hijos afuera, que luchaban solos para sobrevivir.

Denunciar a su ex pareja por actividades ilícitas, desencadenó un cambio completo en su vida y su familia.

Luego de haber sido víctima de violencia intrafamiliar, Maribel Vázquez Cañas decidió dejar a su ex esposo, Leonardo, inició una relación con otra persona y se hizo más cercana a sus hijos de 13, 14 y 16 años de edad.

El 6 de junio de 2011, su ex pareja introdujo en su casa varias cajas de mercancía robada de un camión en el que aún estaba el chofer y un copiloto.

Maribel llamó la Policía para reportar el ilícito; pero, pese haber sido la denunciante, los oficiales la detuvieron como si fuera cómplice.

“Iba en la patrulla hasta con mi celular, en ese momento yo era consciente que yo iba como testigo, nunca me imaginé que a mí también me llevaban”, recordó la mujer.

Tres días después, ingresó al reclusorio femenil por el delito de privación ilegal de la libertad en la modalidad secuestro exprés agravado y robo, con una sentencia de 27 años, sin que hubiera pruebas suficientes en su contra.

Fue cuando se dio cuenta de las dificultades que le esperaban a ella y a su familia.

“Yo sabía que la cárcel iba a ser fea, porque quien trabajaba, quien daba todo y quien sostenía a mi familia era yo. Dije: estoy sola, no tengo quién me venga a ver, no cuento con nadie, mis hijos quién los va a cuidar. Mil cosas que me pasaban en la cabeza”, contó la madre de 42 años de edad.

Uno de los hermanos de la mujer firmó una responsiva para hacerse cargo de los adolescentes, pero 4 meses después, por la rebeldía de los jóvenes y falta de recursos, lo echó de la casa.

Para mantenerse y poder rentar un cuarto que costaba 800 pesos mensuales, los jóvenes tuvieron que trabajar lavando camiones, mientras la mujer -asegura-, vivía angustiada.

Su pareja, Alfredo, resultó preso más tarde, acusado de robar mercancía del camión de carga que manejaba, luego de sufrir un asalto.

Meses después, Alfredo y Maribel tramitaron visitas conyugales y, tras un año presa, Maribel se embarazó de su cuarto hijo: Said.

La noticia no sólo le ayudó emocionalmente, también le permitió recibir donaciones.

“Said me ayudó mucho, a él le pude dar todo ese amor, esa atención que no le podía dar a mis hijos”, recordó.

Sin embargo, criar a su hijo en un entorno de violencia física y verbal, sin una presencia paterna, no fue sencillo.

“Ese lugar no es apto para los hijos, de todo el lugar, 5 mujeres son buenas madres”, dijo.

Más tarde, al acudir a cursos para madres dentro del Penal, organizados por Reinserta, Maribel encontró una posibilidad de mostrar su inocencia.

La organización logró conseguir un amparo por insuficiencia de pruebas en favor de Maribel y en agosto, recuperó su libertad, con la esperanza de reunir a toda su familia y buscar una nueva oportunidad después del encierro.


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