El hermano de "El Mayo" Zambada, primer gran testigo contra el Chapo

EFE

El Gobierno de Estados Unidos presentó hoy a su primer gran testigo contra Joaquín Guzmán Loera: el narcotraficante Jesús Zambada García, quien señaló al Chapo como uno de los líderes del cartel de Sinaloa y dio todo tipo de detalles sobre el tráfico de cocaína a través de México.

Zambada García, conocido también como "El Rey", es hermano de Ismael "El Mayo" Zambada, supuesto líder actual del cartel y a quien la defensa de Guzmán busca señalar como el verdadero cabecilla de toda la operación.

Detenido en 2008 y posteriormente extraditado a Estados Unidos, "El Rey" aseguró hoy que su hermano y el Chapo eran "socios" y los principales líderes de Sinaloa, con más influencia que otros capos como el fallecido Amado Carrillo Fuentes, conocido también como el "Señor de los cielos", o Juan José Esparragoza "El Azul".

Zambada García aseguró que él mismo fue parte del cartel de Sinaloa desde 1987 y hasta su arresto, primero ocupándose del sistema de contabilidad para la venta de cocaína en Estados Unidos y luego de cuestiones de inteligencia y seguridad hasta llegar a recibir cargamentos de droga y gestionar las operaciones en Ciudad de México.

El narcotraficante desgranó toda la estructura de la organización, en la que él llegó a ser "sublíder", y la forma en la que ésta gestionaba durante su etapa el tráfico de estupefacientes.

A preguntas de la Fiscalía, Zambada García se centró especialmente en el negocio de la cocaína y en cómo la droga se transportaba desde Colombia a México y posteriormente a EE.UU.

Entre otras cosas, detalló cómo durante los años noventa se recibían en Cancún continuos cargamentos de cocaína en lanchas rápidas y cómo, con apoyo de miembros de las fuerzas de seguridad mexicanas que cobraban sobornos, se distribuían.

Según Zambada García, entonces la fórmula favorita para llevar la droga por las carreteras de México era dentro de camiones de transporte de gas, que junto al combustible, escondían los cargamentos en su interior.

El testigo explicó además numerosos detalles financieros, poniendo cifras al multimillonario negocio del Cartel.

Según aseguró, por cada tonelada de cocaína que se vendía en California se obtenía en su época un beneficio neto de 13 millones de dólares, después de los gastos de su transporte.

Esa ganancia aumentaba hasta los 16 millones si la droga se vendía en Chicago y podía alcanzar los 26 millones por tonelada si se hacía en Nueva York.

Habitualmente, explicó, en los cargamentos participaban cinco capos como inversores, que se repartían los beneficios y también las posibles pérdidas en caso de que el envío fuese interceptado.

Ese método, que el cartel de Sinaloa comenzó a emplear a mediados de los noventa, permitió al grupo "volverse fuerte" y a los jefes del narco "proteger el capital de sus inversiones".

El narcotraficante recalcó que todos los líderes de la organización compartían recursos y dijo que él mismo gestionó muchos de los movimientos a través de los almacenes que gestionaba en la capital.

Sobre su relación con Guzmán, el testigo contó cómo conoció al Chapo tras su primera huida de prisión en 2001 y cómo junto a su hermano le ayudó a escapar cuando poco después estuvo a punto de ser capturado en una operación militar.

Según dijo, Zambada García consiguió un lugar para poder hacer aterrizar un helicóptero y extraer a Guzmán antes de que fuese apresado.

Durante su etapa en Ciudad de México, explicó que estaba principalmente en contacto con su hermano, pero que también saludó al Chapo en alguna ocasión por teléfono o se transmitieron mensajes a través de otras personas.

Según dijo, la última vez que habló con él fue en 2008, cuando Guzmán le pidió que fuese a discutir un "tratado de paz" con Arturo Beltrán para poner fin a una "guerra" que mantenían.

La Fiscalía tiene previsto seguir interrogando el jueves a Zambada García, al que también podrá plantear preguntas la defensa.

El narcotraficante es el primer colaborador de la Justicia estadounidense en aparecer en el juicio y fue el tercer testigo llamado a declarar hoy, tras un exagente del servicio de aduanas y un experto químico.

Los testimonios arrancaron inmediatamente después de que la defensa de Guzmán finalizase su alegato inicial, un polémico discurso en el que el abogado Jeffrey Lichtman acusó a presidentes mexicanos de recibir sobornos.

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