Las "ciudades de carpas" de Trump rememora la "pesadilla" creada por Arpaio

EFE

El planteamiento del presidente Donald Trump de alojar en "ciudades de carpas" a indocumentados que soliciten asilo en la frontera ha rememorado la cárcel que creó el polémico alguacil Joe Arpaio, y que operó por más de dos décadas.

"Fue un infierno, el tener que soportar el intenso calor en el verano era algo que difícilmente se podía tolerar", confesó a Efe Marcos Sánchez, un mexicano que en 2013 estuvo detenido en la Ciudad de las Carpas, levantada en el desierto de Arizona y clausurada el año pasado.

La controvertida cárcel fue inaugurada en 1993 y desde el comienzo fue objeto de críticas de activistas por los derechos humanos, que la calificaron como un "campo de concentración" en la que los detenidos eran obligados a vestir uniformes a rayas de color blanco y negro con ropa interior de color rosada.

Esa "pesadilla", como la califica Sánchez, ha vuelto a colación tras los recientes anuncios de Trump para combatir la inmigración indocumentada, que incluye el envió de hasta 15.000 soldados a la frontera sur y el levantamiento de gigantescas "ciudades de carpas" para atender las solicitudes de asilo.

Trump dijo el jueves que su Administración terminará por completo con la política migratoria de "atrapar y soltar" ("catch and release"), y que los indocumentados permanecerán en estas "ciudades de carpas" mientras sus casos migratorios son procesados, es decir sin ser puestos en libertad mientras un juez estudia las peticiones.

"Es frustrante estar encerrado en ese lugar, te sientes como un animal, todo el tiempo observado, sin tener libertad para nada. Los guardias se burlaban de mi porque no hablaba inglés", recordó Sánchez.

En la Ciudad de las Carpas de Arizona los reos dormían debajo de techos de tiendas de campaña, donde se colocaban las camas para que durmieran al aire libre, rodeados de una doble reja alrededor de toda la estructura y eran vigilados por los guardias.

Aunque en la de Arizona los detenidos cumplían penas por diversos delitos, en las que el Gobierno federal ha instalado en comunidades como la de Tornillo, en Texas, se mantiene a niños inmigrantes no acompañados que duermen en grupos de 20 literas, y según activistas con limitado acceso a servicios legales.

"Yo creo que es una gran idea", dijo Arpaio a Efe en referencia a la propuesta de Trump.

"Por 24 años tuvimos la Ciudad de las Carpas y fue muy exitosa, si nuestros soldados viven bajo carpas cuando están en servicio, no veo porque otros no pueden hacerlo", dijo el exalguacil.

Arpaio asegura que mientras estuvo en operación (el recinto fue cerrado tras su derrota electoral), la Ciudad de las Carpas albergó a más de medio millón de reos, todos ellos soportando las altas temperaturas del verano y el frío del invierno.

La construcción de "ciudades carpa" es una de las varias respuestas que calibra la administración de Trump para atajar la llegada de una caravana integrada por más de 5.000 inmigrantes centroamericanos que se encuentra en territorio mexicano.

El presidente anunció ayer que prepara un plan para limitar las opciones de solicitud de asilo en la frontera con México, de modo que solo puedan demandarlo quienes acceden legalmente al país, y reiteró que no permitirá la entrada de la caravana de migrantes centroamericanos que avanza hacia el país.

En su anuncio, el mandatario vinculó este fenómeno migratorio con el tráfico de personas y aseguró que, en caso de permitir su entrada, "se formarán y llegaran más caravanas envalentonadas".

El anuncio mereció las críticas de organizaciones como la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), cuyo presidente, Domingo García, acusó hoy al mandatario de alcanzar un "nuevo, bajo y ruin" nivel.

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