Reporte

5 millones de dólares quedaron demolidos junto con los prototipos del muro

Uno a uno fueron cayendo.

Unos en cuestión de minutos, otros, en segundos.

Los ocho prototipos de lo que sería el prometido muro fronterizo entre México y Estados Unidos —visitados personalmente por el presidente Donald Trump hace casi un año— fueron removidos la semana pasada del lote en que fueron levantados en Otay Mesa.

Junto con ellos quedaron demolidos los 5 millones de dólares que costaron.

Su sola construcción atrajo los reflectores del mundo: ocho modelos de 30 pies de altura, cuatro de concreto y el resto con base en otros materiales.

La idea era encontrar el que mejor cumpliera con el propósito de disuadir el cruce de indocumentados y el trasiego de drogas.

En el periodo de evaluación, se buscó que fueran resistentes a golpes y difíciles de escalar. En alguna ocasión, el presidente Trump dijo que se inclinaría por un modelo que permitiera ver de un lado de la frontera hacia el otro, característica que solo tenían dos de los ocho prototipos.

Desde que fueron presentados formalmente, se dijo que una vez analizados permanecerían en el sitio como parte del encercado entre San Diego y Tijuana.

A fin de cuentas no fue así y su demolición fue necesaria para dar espacio a la instalación de una barda secundaria de 14 millas de largo entre los dos países.

De acuerdo con un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), esta es la opción más “práctica y efectiva”, dado que hubiera sido más difícil conectar los ocho prototipos con la nueva barrera debido a sus distintos diseños y cimientos.

Hoy que solo quedan escombros, surgen los cuestionamientos sobre si fue dinero bien invertido.

Según información de Patrulla Fronteriza, el costo total del proyecto de los prototipos fue de 5 millones de dólares, lo que abarca tanto la construcción como la demolición.

A esto, se suman gastos del gobierno local para resguardar la zona en que fueron edificados.

Un reporte del San Diego Union-Tribune señala que el Condado y la ciudad de San Diego habrían destinado más de un millón de dólares para seguridad del sitio pues se habían anticipado protestas masivas que finalmente, nunca se dieron.

Aún así, la Administración federal defiende el gasto. “La construcción de los prototipos fue una inversión responsable del dinero de los contribuyentes dado que su propósito era explorar atributos y características para incluirlos en el actual diseño del muro fronterizo”, insistió un vocero de CBP en un comunicado.

Pero activistas defensores de derechos humanos difieren.

“Fue una pérdida de dinero”, consideró Daniel Watman, activista con el Comité de Amigos del Parque de la Amistad.

“Se puede decir que fue un ejemplo de la ridiculez de los muros como teatro político”, agregó.

El presidente Trump ha insistido desde su primer día de campaña en construir un nuevo muro con México y pese a que el Congreso ya le ha negado los 5,6 mil millones de dólares para su construcción, el mandatario no ha quitado el dedo del renglón, al grado de declarar una “emergencia nacional” para obtener los fondos que le permitan hacerlo.

De nueva cuenta, la Cámara de Representantes intervino en contra de dicha resolución y ahora, todo queda en manos del Senado. 

Mendoza es periodista independiente.

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