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Refugiada en su propio país; violencia se recrudece en Guerrero

Marta prefiere guardar el anonimato para preservar la seguridad de su familia.

Marta prefiere guardar el anonimato para preservar la seguridad de su familia.

(Agustín Durán)

Cuando Marta escuchó que el crimen organizado estaba tomándole fotos a los menores en las escuelas, no tuvo que pensarlo, simplemente empezó a vender sus cosas de su hogar y planeó escapar con su marido y su hija fuera de Guerrero.

Como no fue fácil vender sus artículos del hogar, tuvo que malbaratar lo que tenía y de esa forma, obtener un poco de dinero y salir del estado.

Después de todo, ya había presenciado la desaparición de los 43 normalistas en el 2014, el rapto de su primo hace unos meses, y la ejecución de un hombre frente a su familia a unos pasos de su casa. Ya no había nada que esperar, si algo le pasara a su hija, dijo, no se lo perdonaría jamás.

El plan de la familia era viajar a Tijuana y pedir asilo político a las autoridades estadounidenses; ella tiene familia en Chicago, así que el objetivo era irse a reunir con ellos, pero las cosas no salieron como esperaba.

Al pedir asilo en la garita de Tijuana-San Diego, las autoridades le dijeron a Marta que si no traía pruebas que el gobierno de Peña Nieto la estaba persiguiendo entonces sería muy difícil que la dejaran pasar.

“Ellos me estaban diciendo todo lo que tenía que decir porque si no lo repetía, decían que me iba a ir deportada por cinco años y no iba a poder arreglar o entrar [a Estados Unidos] por ninguna forma”, dice la inmigrante, quien tuvo que vivir dos días en la calle con su esposo e hija antes de llegar al refugio Instituto Madre Asunta A.C., en la colonia Postal de la ciudad fronteriza.

Luego de varios intentos sin éxito con las autoridades migratorias, Marta estaba enojada, molesta y frustrada. No entendía cómo era posible que ni en su propio país pudiera vivir tranquila, pero ahora, ni salir de él puede.

De acuerdo al Departamento de Seguridad Interna (USDHS), el año pasado, 667 casos de asilo político fueron aceptados a mexicanos en Estados Unidos, o sea, un 3,7% del total de solicitudes presentadas. Esto explica el porqué algunos expertos dicen que es muy difícil que un mexicano obtenga asilo político en Estados Unidos.

“Ya intente pasar en dos ocasiones y no me dejaron. La primera simplemente entre y salí sin que las autoridades [estadounidenses] me preguntaran nada. Pero la segunda, tuve que decir en video lo que ellos [oficiales de migración de EE.UU.] querían”, sigue Marta.

“No escuchan nuestras historias y aunque las oigan, no nos creen porque no conocen, no saben verdaderamente como está la situación en Guerrero”.

Por ahora el esposo de Marta vive en la Casa del Migrante, de la misma ciudad; mientras que ella y su hija viven en el Instituto Madre Asunta, A.C., donde les ofrecen, prácticamente todo para poder vivir tranquilamente. No obstante, también ya le dijeron que en unas semanas tiene que dejar el refugio.

“No sé qué haremos, pero lo único que sí sé es que no nos regresaremos”, explica la inmigrante con resignación e impotencia. “No podemos regresar a nuestro pueblo –Iguala, Guerrero. Sería como entregarnos para que nos quiten la vida”.

Guerrero, el estado más violento de México

A pesar del despliegue de miles de elementos federales y del lanzamiento de distintos operativos conjuntos, el homicidio doloso ha crecido 10.9 por ciento en el estado de Guerrero.

Entre enero y octubre del año pasado se registraron mil 651 casos; mientras que en el mismo lapso de este año, sumaron mil 832.

El promedio mensual pasó de 165 en dicho periodo de 2015 a 183 este año, por lo que 2016 se perfila como el segundo año con más homicidios desde 1997.

A la fecha, el año con más casos en la entidad es 2012, con 2 mil 310, de acuerdo con datos del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

En Guerrero operan alrededor 50 grupos delictivos, entre ellos el Cártel Independiente de Acapulco (CIDA), células de los Beltrán Leyva, y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Las zonas más violentas son Acapulco, Tierra Caliente, Norte y Centro, donde las organizaciones criminales cometen asesinatos, secuestros y extorsiones.

Aunque las autoridades estatales y federales defienden la estrategia anticrimen, Guerrero es la entidad del país con más homicidios este 2016.

Ocupa, además, el segundo puesto a nivel nacional en tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, tan sólo detrás de Colima.

De los mil 832 asesinatos intencionales cometidos en Guerrero durante los primeros 10 meses del año, mil 228 fueron con arma de fuego, es decir, el 67 por ciento del total.

El Gobierno federal, en coordinación con autoridades locales, implementa desde septiembre un operativo especial en Acapulco, Chilpancingo e Iguala, para reducir la violencia.

Esta acción forma parte de la estrategia en los 50 municipios que concentran el 42 por ciento de los crímenes totales, anunciada por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Nota de la violencia en Guerrero es de Antonio Baranda, de la Agencia Reforma


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