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Nuevo albergue ofrece esperanza a mujeres deportadas en Tijuana

La meta del albergue, que es patrocinado por el Ejército de Salvación, una organización cristiana reconocida por su servicio social alrededor del mundo, es dar un techo y alimentos a mujeres deportadas y sus hijos.

La meta del albergue, que es patrocinado por el Ejército de Salvación, una organización cristiana reconocida por su servicio social alrededor del mundo, es dar un techo y alimentos a mujeres deportadas y sus hijos.

(Don Bartletti / Los Angeles Times)

Un viernes reciente de junio, Milagros Huerta llegó a solicitar asilo político en la garita de San Ysidro.

Huerta, de 19 años, traía consigo a su bebita de tres meses y un enorme deseo de reencontrarse con su madre, quien desde hace años vive en Estados Unidos.

Dos días después, un domingo por la tarde, su solicitud de asilo fue rechazada por el gobierno estadounidense y Huerta y su bebé estaban solas en Tijuana.

“Aquí no conozco a nadie”, dijo la muchacha, quien dijo que estaba huyendo de la violencia que se vive en Michoacán. “Me sentía muy sola cuando me sacaron. Todavía me siento mal porque no pude pasar a Estados Unidos”.

Huerta fue una de las primeras mujeres en llegar al nuevo albergue Casa Puerta de Esperanza, que abrió sus puertas a mediados de junio en la Colonia Libertad.

La meta del albergue, que es patrocinado por el Ejército de Salvación, una organización cristiana reconocida por su servicio social alrededor del mundo, es dar un techo y alimentos a mujeres deportadas y sus hijos.

También es evitar que estas mujeres y sus criaturas caigan en las redes del tráfico de personas, que lamentablemente es muy prevalente en la frontera, dijo la Teniente Coronel Sara Chagas, secretaria territorial de Servicios sociales del Ejército de Salvación.

“Nuestra esperanza es que más instalaciones abrirán en México a lo largo de la frontera con Estados Unidos mientras que el entendimiento crezca acerca de los retos que estas personas deportadas enfrentan después de vivir en Estados Unidos por tantos años”, afirmó.

Chagas añadió que el albergue de mujeres y niños es un complemento al albergue de hombres que el Ejército de Salvación ha mantenido en Tijuana desde 1957, también ubicado en la Colonia Libertad.

“Nuestro programa de hombres en Tijuana será el modelo para el nuevo albergue para mujeres y niños”, dijo Chagas.

Casa Puerta de Esperanza se ha logrado abrir gracias al donativo del filántropo sandieguino Alex Zikakis, quien se dio cuenta de la enorme necesidad en Tijuana luego de visitar el albergue para hombres deportados.

“Este albergue proveerá un lugar seguro para estas mujeres y sus niños y les ayudará a reconectar con su país de origen, México, para que puedan tener vidas productivas”, dijo Zikakis. “El albergue no tiene nada que ver con la política, y todo que ver con ayudar a estas personas a reubicarse con seguridad a México”.

El albergue tiene espacio para 24 mujeres y sus hijos, quienes recibirán alimentos y un lugar seguro para dormir.

El Ejército de Salvación está trabajando de cerca con autoridades mexicanas y grupos en favor de los inmigrantes. El Instituto de la Mujer estará proveyendo consejería acerca del trauma y la violencia.

A una semana de su apertura, el albergue ya había atendido a siete mujeres, incluyendo a Huerta y su bebé, indicó la encargada, la Capitana Karina Olvera.

El albergue ayudará a mujeres como Cynthia López, quien fue deportada de Los Ángeles hace cinco años. Ella vivió toda su vida en Estados Unidos y ahora tiene que vivir lejos de su hija.

“En Tijuana no se sabe donde vas a encontrar un empleo, no sabes donde vas a dormir”, dijo López en la ceremonia de apertura.

Huerta, la joven que llegó con su bebita, dijo que de no ser por este albergue, quizá hubiera tenido que pasar la noche al aire libre.

“Aquí me han tratado muy bien”, dijo. “Gracias a Dios no tuvimos que estar durmiendo en las calles”.


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