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México: Sacerdotes asesinados conocían a sus agresores

Un grupo de personas reza en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Poza Rica, en el estado de Veracruz, México, el 20 de septiembre de 2016. Dos de los sacerdotes de la iglesia fueron hallados muertos en la víspera, tras haber sido vistos por última vez el 18 de septiembre. Los cuerpos acribillados de los curas aparecieron al borde de un camino.

Un grupo de personas reza en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Poza Rica, en el estado de Veracruz, México, el 20 de septiembre de 2016. Dos de los sacerdotes de la iglesia fueron hallados muertos en la víspera, tras haber sido vistos por última vez el 18 de septiembre. Los cuerpos acribillados de los curas aparecieron al borde de un camino.

(Marco Ugarte / AP)

Dos sacerdotes que fueron asesinados en el estado mexicano de Veracruz conocían a los agresores y habían estado bebiendo con ellos, dijeron el martes los investigadores.

El procurador de justicia de este estado ubicado en el litoral del golfo de México, Luis Ángel Bravo, dijo que “se descompuso esa reunión y se tornó en violencia” y que “después de la violencia vino la sustracción de cierta cantidad de dinero que portaba la limosna, que tenía allí el cura”.

Los cadáveres acribillados de los sacerdotes fueron encontrados el lunes al borde de un camino. Bravo no dijo cuántos atacantes fueron, pero su oficina indicó antes que un sospechoso había sido identificado.

El funcionario señaló que ningún cartel de las drogas ni de secuestradores participó en el crimen.

Un sacerdote recibió nueve balazos. Ambos cadáveres fueron hallados a kilómetros de donde fueron vistos por última vez el domingo en la ciudad de Poza Rica.

El Centro Católico Multimedial estima que 28 sacerdotes han sido asesinados en México desde el 2006, sin contar los homicidios de esta semana. Los estados más peligrosos son Veracruz, Guerrero y el de México, indicó la organización.

Los sacerdotes en México son “víctimas de intentos de extorsión, amenazas de muerte, e intimidación por parte de grupos criminales organizados”, escribió el Departamento de Estado de Estados Unidos en su informe Libertad Religiosa Internacional 2015.


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