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Festejan capitalinos a los muertos; a unos les toma seis meses construir el disfraz

El director de Belleza Americana y Camino a la Perdición y el actor británico platicaron en videoconferencia de prensa, desde los Pinewood Studios de Londres, su percepción acerca de la tradición mexicana que da inicio al largometraje, cuya premier en México será hoy en el Auditorio Nacional.

El director de Belleza Americana y Camino a la Perdición y el actor británico platicaron en videoconferencia de prensa, desde los Pinewood Studios de Londres, su percepción acerca de la tradición mexicana que da inicio al largometraje, cuya premier en México será hoy en el Auditorio Nacional.

Cientos de catrinas y charros caracterizados de la muerte desfilaron en las calles del Centro Histórico para darle colorido al festejo del Día de Muertos.

Sobre la Avenida Juárez, los espectadores aguardaban el desfile de las rostros en forma de calavera.

Algunas personas acudieron al Centro Cultural José Martí para caracterizarse sin ningún costo, lo único que tenían que hacer era formarse por un par de horas.

Unos 52 artistas de Mega Body Paint de México participaron en maquillar a catrinas y catrines.

En el desfile también participaron los alebrijes iluminados del Museo de Arte Popular.

“Está muy bonito, creo que sirve mucho para retomar las tradiciones, hay chinas poblanas pintadas de catrinas, gente con vestidos típicos de México, eso nos sirve para rescatar lo mexicano porque ya se está volviendo en puro halloween”, dijo Lizbeth García.

Una pareja invirtió 5 mil pesos en un disfraz de Catrina que atrajo las miradas de los visitantes porque tenía pequeñas velas en el vestido y en sombrero.

A la pareja, conformada por Mario López y Joan Razo, les tomó seis meses construir el atuendo, con la única finalidad de destacar en este desfile.

“Mi novia se quería disfrazar de la Catrina, me dijo que le pusiera color rojo, preparé todo, le puse baterías para las luces, no pesa tanto el vestido y pues ahí está el resultado, el hecho que se estén tomando fotos con ella dice más que mil palabras”, contó López.

“Gracias a Mario, el vestido quedó padrísimo, me siento muy contenta de lo que logramos, es una tradición muy padre, pude haberme disfrazado de cualquier personaje, pero el hecho que sea mexicano, también es para presumirse”, dijo Razo.

Grandes sombreros de charro y de copa alta, vestidos porfirianos, de chinas poblanas, y de catrinas resaltaron en el recorrido, pero hubo personas que solo pintaron sus rostros para formar parte de la celebración.

Sobre la Avenida Cinco de Mayo se trasladó el contingente para llegar al Zócalo.

También se llevó a cabo la danza de los concheros, ritual que inauguró la Magna Ofrenda conformada por tres tzompantlis, cinco ofrendas monumentales y cuatro tapetes de aserrín con los que se recordó a las víctimas de los sismos de 1985.

De acuerdo con el Instituto de la Juventud del DF acudieron 400 catrinas y catrines.

¡Ruedan a la muerte!

Miles de ciclistas se dieron cita en Paseo de la Reforma para acudir a la 21 rodada nocturna que se llevó a cabo con motivo del Día de los Muertos.

Rostros pintados de calaveras, zombies, y envueltos como momias montaron las bicicletas para recorrer el Centro Histórico y Reforma.

Los vehículos también fueron adornados con flores de cempasúchil amarillas, con papel maché y hasta con calcomanías que simulaban esqueletos.

Catrinas y ciclistas disfrazados compartieron la Avenida 5 de Mayo en lo que parecía una gran fiesta post mortem.

Los que no traían bicicleta pidieron prestadas algunas de las que llevó la Secretaría de Medio Ambiente.

Las personas detenían su recorrido para tomarse selfies con los mejores disfrazados.

“Me gusta esta celebración, más que Halloween, es Día de Muertos, eso es mexicano y me gusta mucho, creo que hoy vemos un ritual hacia los muertos como una tradición prehispánica, en lugar de adoptar costumbres gringas”, dijo María García.

Algunos improvisaron el maquillaje con máscaras de huesudas, hombres lobo, sombreros de charro y hasta frankestein.

“Aunque no vengas disfrazado, es divertido traer a los niños para que disfruten y pidan su calaverita”, mencionó Esteban Rodríguez.

Niños disfrazados de calabazas se plantaron sobre las banquetas y pedían a los visitantes dinero o dulces, de lo contrario harían travesuras.

"¿Me da mi calaverita?”, coreaban en conjunto los niños.

El frío otoñal no hizo mella en los asistentes, quienes acudieron con chamarras y bufandas para prevenir una posible lluvia.

Caras cortadas y colmillos de vampiro en los rostros de ciclistas adornaron el paseo. Las brujas en lugar de viajar en escoba lo hacían sobre dos ruedas.


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