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México será nuevo receptor de inmigrantes mientras el sistema colapsa en Estados Unidos

México afronta un reto sin precedentes al convertirse en un nuevo país receptor de inmigrantes mientras el sistema de acogida colapsa en Estados Unidos, afirmaron hoy expertos consultados por el laboratorio de ideas Center for American Progress (CAP). EFE/Archivo

México afronta un reto sin precedentes al convertirse en un nuevo país receptor de inmigrantes mientras el sistema de acogida colapsa en Estados Unidos, afirmaron hoy expertos consultados por el laboratorio de ideas Center for American Progress (CAP). EFE/Archivo

EFE

México afronta un reto sin precedentes al convertirse en un nuevo país receptor de inmigrantes mientras el sistema de acogida colapsa en Estados Unidos, afirmaron hoy expertos consultados por el laboratorio de ideas Center for American Progress (CAP).

Los conflictos e inseguridad en Centroamérica y la política de “mano dura” aplicada en la frontera han propiciado, junto con el desarrollo económico de México, una nueva dinámica migratoria en el continente que requiere de una firme estrategia política, aseguró la organización en un informe presentado este martes.

Durante un evento celebrado en Washington por ese centro de estudios, el exasesor de América Latina del expresidente Barack Obama (2009-2017) Dan Restrepo consideró que México “tiene más voluntad de arreglar los problemas de inmigración que EE.UU.”

“El Gobierno estadounidense quiere alentar una crisis migratoria”, afirmó Restrepo, quien culpó a la actual Administración de “colapsar” intencionadamente los mecanismos de acogida para detener sin éxito el flujos de migrantes.

A ese respecto, Maureen Meyer, directora para México de WOLA, una organización defensora de los derechos humanos, señaló que el sistema de asilo estadounidense está “rebasado” con un millón de solicitudes en espera.

Meyer dijo que mientras que los esfuerzos del Gobierno se han centrado en reforzar la seguridad de las fronteras, las peticiones de asilo de las personas allí concentradas quedan sin respuesta.

“La inmigración no se podrá frenar con medidas de contención, hay que generar una política de desarrollo común”, argumentó Meyer.

Según esta analista el nuevo Ejecutivo de México, liderado por Andrés Manuel López Obrador, ha mostrado una mayor predisposición a desarrollar una estrategia política de gestión migratoria y ha rechazado recibir más dinero y apoyo de EE.UU., hasta ahora destinado a deportar a las personas que esperan en las fronteras.

“Alejandro Encinas dice que México va a definir sus políticas según sus intereses y que no van a ser un albergue para EE.UU.” matizó Meyer, en alusión al nuevo subsecretario mexicano de Derechos Humanos, Migración y Población.

Sobre la transición de México para convertirse en un país de acogida para migrantes en vez de ser un centro de emisión, Meyer recordó que el año pasado en la frontera sur se detuvo “a más inmigrantes de fuera de México que de dentro”.

Este nuevo reparto de equilibrios coincide con el aumento de solicitudes de asilo y llegadas procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador.

El informe del CAP afirma que México “también respondió al crecimiento de inmigrantes con el uso de fuerza”, ya que “impuso más controles de seguridad y deportó a miles de centroamericanos”.

De acuerdo a cifras de Instituto Nacional de Migración de México recogidas en el documento del CAP, 80.000 inmigrantes centroamericanos fueron deportados desde enero hasta septiembre de este año, y de las 14.696 personas que solicitaron asilo en este país en 2017, “solo fueron aceptadas un total de 1.907".

No obstante “con la llegada de la última caravana hondureña la respuesta mexicana a esa migración ha comenzado a cambiar ligeramente”, avanzó el laboratorio de ideas.

Para el director de la asociación Voces Mesoamericanas, Miguel Ángel Carrasco, el cambio de actitud es debido a que el fenómeno migratorio pone “de manifiesto que la política migratoria ha sido ineficaz, con altísimos costos humanos en términos de derechos pero también económicos por mantener la militarización de las fronteras”.

“El sistema de asilo es ineficaz y discriminatorio. Se acepta a los que vienen en avión pero no a los pobres que cruzan por tierra”, denunció Carrasco.

Por estos motivos, tanto los expertos como el CAP instaron a México y a EE.UU. a aprovechar la situación como una “oportunidad” para colaborar en una estrategia común que permita gestionar de forma “humana y ordenada” los flujos migratorios, respetar los derechos humanos y garantizar la seguridad en ambos países.


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