El fervor se desborda en Romería religiosa en el estado mexicano de Jalisco

EFE

El fervor y devoción de casi dos millones de fieles acompañó hoy la "Romería" de los miles de penitentes que escoltan con danzas y bailes el retorno de la virgen de Zapopan a su iglesia, en la segunda peregrinación religiosa más grande de México.

Ni dormir a la intemperie ni el frío impidieron a los peregrinos reunirse en el centro de Guadalajara alrededor de esta pequeña imagen de caña de maíz que data del siglo XIV de "La generala", como llaman a la virgen de Zapopan.

A lo largo de los últimos cuatro meses, la imagen ha visitado las principales iglesias de Guadalajara dentro de una tradición iniciada hace tres siglos, cuando ante la peste que los azotaba los católicos la sacaron a la calle para detener la enfermedad.

El 12 de octubre de cada año, la virgen llega a la Catedral Metropolitana de Guadalajara y desde ahí emprende la vuelta a su basílica en un recorrido de unos 10 kilómetros, en la que miles avanzan a su lado para cumplir sus mandas y promesas

Este año, a lo largo del recorrido entre la Catedral de Guadalajara y la Basílica de Zapopan, se han reunido unos dos millones de católicos procedentes de todo el país, informó hoy la oficina de Protección Civil de Guadalajara

Christopher García, vestido de danzante prehispánico, es uno de los miles que ofrecen su baile a la virgen y desde hace 25 años pernocta cada 11 de octubre cerca de la catedral para salir en la procesión. Hoy lo acompañan su esposa y sus hijos.

Su grupo de danzantes ensaya desde meses antes, y diseña los trajes estrenados en esta jornada como una manera de agradecer a la virgen, un ritual que no se detiene sino hasta dos días después.

"Es agradecimiento más que nada, darle gracias a la virgen por tener salud, trabajo, porque nuestra familia esté bien", afirma el joven con una indumentaria y un enorme penacho que juntos llegan a pesar hasta seis kilos.

Previo a la salida de la imagen miles de personas pernoctan en las calles alrededor de la catedral, así como en las plazas y parques públicos a lo largo de la ruta de la procesión, con la intención de estar más cerca de la venerada imagen.

Los fieles siguen la tradición heredada por sus padres y abuelos. Algunos acuden a pagar una manda por algún milagro recibido a sus hijos, sus familiares o a sí mismos. Es común que muchos caminen todo el recorrido descalzos como una especie de penitencia.

Además de las danzas prehispánicas que recuerdan las procesiones del siglo XVIII, la caravana es acompañada por mariachis de mujeres con trajes mexicanos color rosa, niños con globos y bandas de guerra que van pregonando la cercanía de la imagen.

Verónica Anguiano le prometió a la virgen hace ocho años acudir a la "Romería" si uno de sus hijos se salvaba de una enfermedad. Desde entonces se unió a un grupo y baila en honor a su promesa.

"Aparte de una tradición, muchos favores que le debemos a la 'morenita'. Todo empezó por una manda, le prometí a la virgen que hasta que yo no pueda danzar le voy a fallar, mientras voy a estar y hasta ahorita año con año, aquí estamos", expresó.

A su paso, la imagen montada en un carro con flores y luces despierta rezos, cánticos y aplausos hasta llegar a la explanada de la Basílica de Zapopan donde es recibida con una misa y una verbena popular que se extiende durante dos días.

Por su magnitud y riqueza cultural, el gobierno de Jalisco buscará que esta tradición sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, aunque desde 2015 ya lo es del municipio de Zapopan, aledaño a Guadalajara.

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