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Activistas celebran una “posada sin fronteras” entre México y EEUU

Un grupo de personas participaron el sábado 16 diciembre de 2017, durante la tradicional "Posada Sin Fronteras" en la valla fronteriza entre los Estados Unidos y México, en Tijuana, México. EFE

Un grupo de personas participaron el sábado 16 diciembre de 2017, durante la tradicional “Posada Sin Fronteras” en la valla fronteriza entre los Estados Unidos y México, en Tijuana, México. EFE

Un tramo de la frontera entre EEUU y México albergó una tradicional “Posada Sin Fronteras”, en el que se hizo un llamado a la “reconciliación y solidaridad” a días de culminar un año marcado por el endurecimiento de políticas migratorias.

Este “evento transfronterizo”, celebrado a ambos lados de la valla que divide la ciudad mexicana de Tijuana y su vecina estadounidense San Diego, recordó a los inmigrantes que han perdido la vida en su intento de alcanzar el “sueño americano”.

Tal como se hizo desde su primera edición, hace 24 años, los organizadores leyeron los nombres de quienes murieron en su afán de cruzar la frontera en esta posada, en la que se aludió a José y María, extranjeros de Belén y quienes tuvieron que buscar refugio la noche en que Jesús nació, de acuerdo al relato bíblico.

“Jesucristo fue migrante, él también cruzó fronteras sin papeles”, aseveró Enrique Morones, director del grupo Ángeles de la Frontera, que coordinó el evento.

“Debemos de seguir su ejemplo de amor, de tratar al prójimo con amor, algo que la persona que está en la Casa Blanca no está haciendo”, añadió, en alusión al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Como en toda posada navideña, los participantes cantaron villancicos y lanzaron burbujas a través de la valla metálica, además de compartir en el lado mexicano tamales y otros dulces tradicionales en esta época del año.

Los activistas y líderes religiosos destacaron que el año que ya casi culmina ha sido especialmente difícil para la comunidad inmigrante e indocumentada en Estados Unidos, habida cuenta del endurecimiento de las políticas migratorias que propugna la actual Administración en la Casa Blanca y su empeño en construir un muro fronterizo.

Aunado a ello, la intensificación de redadas y el fin del programa de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) han hecho que miles de indocumentado vivan con el miedo a una deportación.

“Ha sido un año bastante difícil”, reconoció Pedro Ríos, director del Comité de Amigos Americanos en San Diego, California. “Pero a su vez, hay mucho interés de saber cómo participar, y sólo así vamos a poder hacer cambios”, agregó.


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