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Una intervención a Venezuela ‘no es la solución’ para el país coinciden inmigrantes en EE.UU.

Las filas en frente de las farmacias son para comprar pepel higiénico o detergente, para comprar medicamentos no hay mucha cola, en parte porque no hay.

Las filas en frente de las farmacias son para comprar pepel higiénico o detergente, para comprar medicamentos no hay mucha cola, en parte porque no hay.

(BBC MUNDO)

Los venezolanos en Estados Unidos se atrincheran en sus posturas, tanto los que defienden al gobierno así como los que se identifican con la oposición; y aunque la visión de lo que pasa en el país es como el agua y el aceite, coinciden en que la salida a la crisis no es la intervención extranjera.

“Me siento amargado, triste y frustrado”, manifestó Enoc Cortez simpatizante del extinto presidente Hugo Chávez al trascender la convocatoria de la Organización de Estados Americanos (OEA) a una reunión urgente del Consejo Permanente para plantear la activación de la Carta Democrática contra Venezuela.

La Carta Democrática, promulgada en el 2001, se activa cuando hay una ruptura del orden constitucional y constituye la fase previa a una intervención. Además, el estado se expone a una suspensión. A juicio de Octavio Navarro, activista de derecha, esta medida “no es la solución inmediata”.

La crisis en este país suramericano se agudizó luego de las elecciones, realizadas en diciembre pasado, donde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) logró mayoría en el Parlamento, debilitando así la capacidad de maniobra al presidente Nicolás Maduro y al partido Socialista Unido.

Navarro, radicado en Los Ángeles desde hace 35 años, considera que el deterioro social y político ha sido progresivo y al final ha dividido al país. El activista cuestiona que el presidente siga pidiendo poderes especiales, mientras la economía no se levanta y las clases bajas siguen sufriendo más.

“Están tratando de quedarse en el poder, pero ya no los quieren y están tapando que perdieron las elecciones”, agregó el activista de derecha al cuestionar la escasez de alimentos como frijoles y harina, así también jabón, aceite y papel higiénico, entre otros productos. “Es una falta de control”.

La situación del país, reconoce Cortez que no es la mejor; sin embargo, considera que el desgaste impulsado por la oposición al entorpecer medidas económicas generadas en el seno legislativo y al proponer un boicot permanente en los últimos 17 años forma parte de una conspiración.

“¿Qué buscan ellos? Acabar con la fuerza progresista que dejó Chávez”, planteó el seguidor del creador del bolivarianismo. “Los que han llegado a la Asamblea no son empresarios, son atracadores y a estos no les interesa el país, sino apoderarse del petróleo”.

La coyuntura venezolana puede manejarse como un problema interno, sostiene Cortez, sin que actores externos intervengan; entretanto, Navarro no observa una luz al final del túnel, pero cree que si la tensión que se ha incrementado recientemente no se reduce habrá una explosión social.

En una encuesta de la firma Gallup, divulgada en mayo, se advierte que la popularidad del chavismo cayó desde que Maduro asumió el control del poder en el 2012, cuyo relevo comenzó cuando Hugo Chávez se enfermó y que fue ratificado en las urnas con el fallecimiento del comandante.

La aprobación pasó del 57%, en su inicio, a un 20% al terminar el 2015. Entretanto, la desaprobación de las autoridades aumentó sustancialmente, en el 2012 era del 34% y a finales del año pasado el rechazo subió al 57%.

Venezuela ha enfrentado, al mismo tiempo, las presiones de Estados Unidos. El Senador Marco Rubio ha sido uno de los que abanderan esta agenda, al punto que entregó una lista, al presidente Barack Obama, para que sean sancionados los funcionarios chavistas involucrados en corrupción.

“Ese es un miedo mío. Que al final de esto, estas personas se roben el dinero [de los venezolanos] y que vengan aquí a retirarse con todo ese dinero […] Mucha de esa gente ya está aquí”, indicó Rubio en declaraciones que recogió el diario El Nuevo Herald.

Entretanto, Miguel Tinker Salas, profesor de Estudios Latinoamericanos del Colegio de Pomona, cuestiona que la OEA obedezca a la Unión Americana en la política contra Venezuela y “en Brasil donde sí hubo un golpe de estado” el secretario general Luis Almagro guardó silencio.

Ni activar la Carta, tampoco el proceso revocatorio que impulsa la oposición resolverá la crisis que enfrenta esa nación sudamericana, sostiene el académico, por eso es más partidario de la mediación que promueven los exmandatarios Leonel Fernández y José Luis Rodríguez Zapatero.

“No van a aumentar el precio del petróleo, no van a hacer llover y no resolverá el desabastecimiento”, detalló Tinker Salas. “Si logran tumbar a Maduro solo les quedaría dos años para gobernar y esta crisis no la resuelve nadie hasta que el precio del petróleo suba”.

En el Consejo Permanente, en la sede de la OEA en Washington D.C., después de una reunión maratónica realizada este miércoles los 34 países miembros emitieron, al final, una declaración que invita al diálogo y a la solución de diferencias entre el gobierno y la oposición venezolana.


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