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Programa de reunificación familiar transforma la vida de los poblanos migrantes en Estados Unidos

Leovigildo Sandoval, de 68 años de edad, es abrazado por uno de sus tres hijos a su llegada a Los Ángeles el pasado 12 de abril.

Leovigildo Sandoval, de 68 años de edad, es abrazado por uno de sus tres hijos a su llegada a Los Ángeles el pasado 12 de abril.

(Cortesía)

La llegada a Estados Unidos significó dejar todo en su tierra, Edgard Sandoval no había podido salir. Sin embargo, la vida le cambió cuando llegó a Los Ángeles su padre, un hombre de 68 años de edad, que por 20 días compartió con él y con sus dos hermanos en una visita histórica.

“Después de escuchar su nombre corrí, no se me ocurrió más que abrazarlo”, relató Edgard, residente en la ciudad de Van Nuys, sobre el encuentro con Leovigildo, el pasado 12 de abril. “Fue una experiencia increíble, no se puede comparar con nada, porque pude cumplir un sueño”.

En los últimos ocho años, Sandoval siempre soñó con la reunificación; no obstante, ese anhelo lo hizo realidad el gobierno de Puebla al traer a un grupo de 13 personas, que se reunieron con sus hijos y nietos en el Sur de California, para regocijo de los migrantes que tienen un estatus irregular.

El programa Raíces, impulsado por el gobernador poblano Rafael Moreno Valle Rosas, promueve el reencuentro de un segundo grupo, proceso que se espera completar en julio y, en esta oportunidad, el objetivo es que lleguen alrededor de 100 personas, cuya solicitud se realiza en L.A.

“La mayoría de las personas indocumentadas, al emigrar, cuando se despidieron de sus familiares muy en el fondo sabían que era la última vez que los veían, pero aquí se les está dando una oportunidad para reunificarse”, manifestó Ricardo Herrera, director de Mi Casa es Puebla.

La ventaja de esta iniciativa, aseguró el funcionario, es que no tiene costo alguno, porque el gobierno estatal reembolsa el pago del pasaporte, cubre los trámites de visa y boletos de avión; como requisito, se exige al solicitante y a la persona que viaja hayan nacido en Puebla.

Además, el gobierno poblano ha establecido que los padres o abuelos que viajarán a Estados Unidos sean mayores de 60 años, y que entre sus antecedentes no exista una deportación o ingreso de manera irregular al territorio estadounidense para que no se les vaya a rechazar la visa.

“Es tremendamente conmovedor”, agregó Herrera, destacando que la segunda fase se realizará en septiembre. “La gran mayoría de los que se reunieron tenían más de 15 años de no verse; al final, por cada persona que llegó se benefició a familias con hasta 20 miembros”.

Edgard, por su parte, recordó que se tomó una semana de vacaciones para atender a su padre, algo que también hizo un hermano y una hermana, quienes no habían visto a su progenitor por 11 y 15 años respectivamente. “El programa sí funciona porque lo pudimos tener aquí”, subrayó.

Durante la estancia de Leovigildo, sus hijos lo llevaron a Las Vegas, San Francisco, Malibu y Santa Mónica, entre otros lugares turísticos. “El tiempo no nos rindió para seguir paseando”, añadió el residente en el Valle de San Fernando que se estableció en este país en el 2007.

En la actualidad, los migrantes oriundos de Puebla interesados en este programa pueden acercarse a las oficinas gubernamentales de ese estado, ubicadas en el 328 S. Indiana St., en Los Ángeles, antes que concluya el proceso. Para hacer una cita pueden llamar al teléfono: 323-881-9533.


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