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Trabajadores de cuidado en el hogar reclaman salario para salir de la pobreza

La marcha apoyó la campaña de nuevos contratos de WeCareLA que pide a los Supervisores del condado que se aumente el salario mínimo para que estos trabajadores "puedan salir de la pobreza".
La marcha apoyó la campaña de nuevos contratos de WeCareLA que pide a los Supervisores del condado que se aumente el salario mínimo para que estos trabajadores “puedan salir de la pobreza”.
(Nick Ut / AP)

Cientos de trabajadores de cuidado en el hogar realizaron ayer una marcha en el centro de Los Ángeles apoyando la campaña para elevar el salario mínimo a 15 dólares la hora como parte de su negociación con el condado.

La marcha apoyó la campaña de nuevos contratos de WeCareLA que pide a los Supervisores del condado que se aumente el salario mínimo para que estos trabajadores “puedan salir de la pobreza”.

“No estamos hablando de centavos. El hecho es que no podemos sobrevivir con un pago de 9,65 (dólares) la hora”, manifestó hoy durante su participación en la protesta el presidente del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios (SEIU), Laphonza Butler.

El sindicalista destacó que cada día 140.000 trabajadores que prestan servicio de cuidado en el hogar en el condado de Los Ángeles, “llevan dignidad a las vidas de cerca de 160.000 ancianos de bajos ingresos y personas con deshabilidades”.

No obstante, aclaró la presidenta del SEIU Internacional, Mary Kay Henry, que con el salario que reciben por hora los trabajadores y sus familias enfrentan dificultades para su subsistencia, con lo que muchas veces tienen que recurrir al subsidio social o buscar otros empleos donde les paguen mejor interrumpiendo el ciclo de servicio.

Según datos ofrecidos por WeCareLA, el 34 por ciento de los proveedores de servicios del hogar con alguna antigüedad y el 49 por ciento de los “recién contratados” dejan su trabajo al finalizar el segundo año.

La protesta de hoy, que contó con la participación artística de Aloe Blacc, comenzó con una marcha en la Plaza Olvera, donde antes de iniciar algunos de los participantes disfrutaron bailando cumbia.

La mayoría de estos trabajadores son de color y no reciben ni pagas por enfermedad, ni tienen derecho a vacaciones pagadas ni pensión de retiro, como se destacó durante la protesta realizada en el Grand Park de Los Ángeles.


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