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Siete hijos huérfanos, por fatal accidente en Long Beach, apelan a la solidaridad de la comunidad

Julio Guerrero, en su celebración de cumpleaños, en abril. Aquí se juntaron sus siete hijos, cinco de ellos menores de edad, junto a otros miembros de la familia.

Julio Guerrero, en su celebración de cumpleaños, en abril. Aquí se juntaron sus siete hijos, cinco de ellos menores de edad, junto a otros miembros de la familia.

(Cortesia / Mishell Guerrero)

Las fotografías de Julio Guerrero y Gisela Yáñez son parte de los recuerdos que reconfortan a siete jóvenes que quedaron huérfanos, colocadas en la sala de la casa junto a una veladora, una cruz y algunas flores, que expresan el dolor por el accidente fatal que les quitó a sus seres queridos.

“Todavía no lo asimilo, pensando en que va a llegar”, indicó Mishell, con la voz suave y entrecortada, al hablar de la pérdida de su padre. A pesar del sufrimiento, ella saca fuerzas para apoyar a sus hermanos; cinco de ellos menores de edad, hijos del segundo matrimonio de Guerrero.

Mishell (28 años de edad) y Kelly (25), se han encargado del cuido de Melina (16), Melenni (15), Julio (15), Julieta (12) y Julián (8). Entre todos, han decorado botes con la fotografía de Julio y Gisela para pedir ayuda de la comunidad. “Nuestros padres fallecieron por favor ayúdanos”, se lee en la imagen.

Guerrero, de 51 años de edad, y Yáñez, de 35, eran originarios de la Ciudad de México. Mientras ella cuidaba a sus cinco hijos, él se ganaba la vida vendiendo herramientas, ropa y muebles usados en los ‘swap meet’ de Paramount y Cypress College, labor que realizó por más de dos décadas.

“Soñábamos con volver a vernos”, manifestó María de Jesús Mayorga, al recordar a su hija, quien viajó desde el Estado de México para despedir a su “Chelita”, como llamaba a Yáñez. “Era alegre, platicaba mucho conmigo”, agregó al advertir que desde el 2004 no se veían.

La pareja se dirigía a la casa, el domingo 14 de agosto, cuando al salir de la autopista 710, sobre el bulevar Long Beach perdieron el control de la camioneta en la que se conducían. En la zona donde se encontró el vehículo, al parecer después de dar varias vueltas, se encontró un poste derribado.

“Los amo y extraño mamá y papá; gracias por los bonitos recuerdos y el gran amor que nos daban”, escribió Melina en una caja en la que cada uno de sus hermanos ha escrito sus sentimientos. “Doy gracias a Dios por mis padres, que dejó que ellos fueran mis padres”, expresó Melenni.

En el próximo año, al menos el alimento lo van a tener. El banco de comida World Harvest se ha comprometido a suministrarles frutas, vegetales y latas de alimentos, entre otros productos. No obstante, las donaciones económicas que reciban servirán para suplir el resto de necesidades.

Mishell, mientras tanto, ha asumido el compromiso de cuidar a sus hermanos. Ella expresa fortaleza, pero reconoce que lo hace para apoyar a los demás. “En mis momentos solita…”, dijo sin lograr terminar la frase. Con lágrimas en sus ojos dio a entender que ahí logra sacar sus emociones.

El día antes del accidente, esta joven visitó a su padre al trabajo. Llegó a las 6 de la mañana y le ayudó a descargar algunos materiales. El último mes, ella estuvo sintiendo una necesidad de expresarle lo que sentía. Cuando él se fue a una subasta, Mishell lo abrazó.

“Okay pa, I love you”, fueron sus palabras de despedida, sin saber que ese sería el último abrazo.

Para realizar donativos

Sitio web: GoFundMe.com/gisela-julio

Banco de América: #3250 8001 3721

A nombre de Mishell Vega Guerrero


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