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Santa Ana empieza a sacar a los indigentes de sus instalaciones; activistas critican la acción

(Los Angeles Times)

En la víspera de los días festivos en la ciudad de Santa Ana empiezan esta semana a cumplir una nueva ordenanza, que desaloja a las personas desamparadas de un popular campamento, ubicado junto al Tribunal Superior del condado de Orange.

Por su parte, varios activistas critican la acción como “inhumana” y le piden a los funcionarios encontrarles refugios a los indigentes, para el frio y vivienda temporal.

La acción de la ciudad parte de que en los últimos años se ha reportado un número creciente de personas sin hogar, que se han instalado en la conocida Plaza de las Banderas, al lado del Centro de Justicia Central.

Tras brotes de hepatitis en los últimos dos meses en San Diego, los funcionarios comenzaron a armar un plan para limpiar la plaza, uno de estos pasos consiste en sacar a los indigentes del lugar.

Rosa Fernández, activista comunitaria, sostiene que los políticos deben atender las necesidades de los más vulnerables.

“No habrá mucho cambio con la ordenanza. Las personas sin hogar ya se están instalando cerca de la biblioteca pública y la Oficina de Inmigración y Aduanas cercana”, dijo la activista.

“El problema debe resolverse de raíz, con el acceso a vivienda en estas épocas y durante todo el año”, agrega Fernández.

Por su parte, la municipalidad responde en la ordenanza que los transeúntes pueden quedarse en la plaza y dormir allí durante la noche si lo desean.

Sin embargo, las autoridades advierten que no pueden armar tiendas de campaña o mantener carros de compras, tanques de gas, generadores, baterías, armas u otros artículos con ellos.

“Hubo problemas de seguridad y eso es lo que hemos tratado de mitigar”, responde el concejal de Santa Ana, Sal Tinajero. “Hubo asaltos que no se pudieron ver, los oficiales fueron bloqueados”.

De acuerdo a Tinajero, no todos los indigentes quieren la ayuda que la ciudad les ofrece, tal como los enfermos mentales o drogadictos.

La antigua terminal de autobuses, que está cerca, se ha transformado en un refugio, pero los transeúntes no pueden usar drogas allí, dijo el concejal.

El subdirector municipal, Robert Cortez, indica que la ciudad ha tratado de abordar el problema de las personas sin hogar en la plaza tan cautelosamente como sea posible.

“Nuestro personal realmente está trabajando duro”, aseguró.

Saúl Martínez, activista comunitario quien les lleva comida a los indigentes, sostiene que el problema es que la ciudad ha permitido que los indigentes se multipliquen.

“Si bien muchos no quieren ayuda, también debe haber un plan para asegurarse de proveer toda la ayuda para los que de verdad deseen salir de la indigencia”, concluye Martínez.


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