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San Quintín tiene eco en Los Ángeles

Fidel Sánchez lidera la marcha en el valle de San Quintín.

Fidel Sánchez lidera la marcha en el valle de San Quintín.

LOS ÁNGELES.- Activistas en Los Ángeles indicaron que cada vez que la población estadounidense come una fresa, una mora o unos chiles cosechados en San Quintín, disfruta de productos que han sido trabajados por manos de campesinos explotados.

Es por eso que esta semana en Los Ángeles, a unas 320 millas de donde se vive una huelga laboral que tiene en jaque a miles de trabajadores agrícolas, con sueldos de miseria y tratos infrahumanos, representantes del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) denunciaron los abusos y mostraron su solidaridad con el movimiento.

“Esta lucha no conoce fronteras; estamos demandando que se respeten los derechos de los trabajadores. Es algo que nos conmueve moralmente”, manifestó Gaspar Rivera, el asesor de FIOB.

El llamado de los activistas se realizó justo en el día en que se celebra el natalicio de César Chávez, el líder campesino que hace más de 50 años inició la lucha agrícola que no termina en Estados Unidos y que ahora emerge a unas tres horas al sur de la línea fronteriza San Diego-Tijuana.

De acuerdo a FIOB, de unos 80 mil trabajadores agrícolas en San Quintín, al menos el 50% son de origen oaxaqueño, además de jornaleros del estado de Guerrero y Veracruz.

Hace unos días, al menos 10 mil personas se fueron a huelga, demandando mejores salarios y acceso a servicios médicos. No obstante, los líderes de la Alianza de Organizaciones por la Justicia Social, que representan a los campesinos, están buscando una salida negociada al conflicto.

Mientras tanto, en Los Ángeles, Odilia Romero, vice-coordinadora de FIOB, dijo que la gente está haciendo un boicot en apoyo al movimiento campesino, aunque éste no se ha oficializado.

“Estamos generando conciencia en la población norteamericana para que se de cuenta de lo que está pasando en San Quintín”, subrayó.

La huelga de los trabajadores ocurre, casualmente, al comienzo de la cosecha de fresa, uno de los principales productos transportados hacia Estados Unidos y que es utilizado en los negocios de jugos, una industria en crecimiento dentro del país.

En espera de seguir negociando

Actualmente, un empleado agrícola gana al día en el Valle de San Quintín un promedio de cinco dólares, y si las jornadas superan las 40 horas, no recibe pago extra. Mientras que las corporaciones venden una caja de fresas en 60 dólares en los supermercados de California, los jornaleros enfrentan condiciones infrahumanas, denunciaron los activistas.

“Son mixtecos y triquis la mayoría de los que están en la lucha”, detalló Jesús Estrada, quien acompañó el fin de semana anterior a la caravana de 600 trabajadores que pasó por Tijuana y se dirigió a Mexicali, buscando apoyo entre las autoridades gubernamentales para que intervengan en el conflicto laboral.

De acuerdo a los activistas, los líderes del movimiento están a la espera de que las patronales vuelvan a la mesa de negociación; si se agotan las posibilidades, indican que movilizarán a la comunidad para desarrollar un boicot contra las empresas que importan los productos mexicanos.

AFL-CIO, la central sindical más influyente de Estados Unidos, envió esta semana una carta al secretario de trabajo mexicano, Alfonso Navarrete, donde le pide que continúe el diálogo y que se respeten las leyes laborales.

Entretanto, el FIOB ha comenzado una campaña de recolección de fondos, los cuales se utilizarán para comprarle juguetes a los hijos de los trabajadores afectados por este conflicto; también les llevarán alimentos a finales de abril.

Mientras la lucha de los campesinos continúa, Rivera recordó a la comunidad latina y al pueblo estadounidense que “cada vez que comemos una fresa, una mora y unos chiles que son cosechados en San Quintín, somos parte del proceso de globalización, [porque] son [productos] cosechados por trabajadores que son explotados”.


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