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Resaltan fallas en los procesos de asilo y deportación inmediata

Asimismo, la USCIRF descubrió que numerosos solicitantes de asilo no entienden el proceso de expulsión rápida y sus derechos y deberes en el contexto del mismo.

Asimismo, la USCIRF descubrió que numerosos solicitantes de asilo no entienden el proceso de expulsión rápida y sus derechos y deberes en el contexto del mismo.

(Cortesía)

El sistema de inmigración tiene muchas fallas respecto a la forma en que trata a los inmigrantes indocumentados en busca de asilo y los que están en proceso de deportación, especialmente los niños, revela un reporte de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF).

El informe “Obstáculos a la protección”, documenta diferentes problemas en el procesamiento y la detención que surgen en cuanto los solicitantes de asilo ingresan a Estados Unidos.

El reporte señala que los funcionarios de Seguridad Interna DHS, que tienen la tarea de identificar a posibles solicitantes de asilo en la frontera, “se muestran abiertamente escépticos frente a las solicitudes de asilo”.

Por ejemplo, un oficial de la Patrulla Fronteriza cuestionó la veracidad de las solicitudes de asilo de unos cristianos chinos porque no podían decir el nombre de la iglesia a la que asistían.

El estudio asegura que los agentes tampoco cumplen con los procedimientos establecidos para garantizar que los solicitantes de asilo no sean devueltos a sus hogares por error.

Los problemas incluyen registrar incorrectamente las respuestas; usar “plantillas” para las entrevistas con respuestas estandarizadas ingresadas previamente; expedientes con respuestas idénticas o claramente erróneas, y la falla de los agentes en rechazar alegatos de temor para permitir que los que piden asilo se queden a pelear sus casos.

Asimismo, la USCIRF descubrió que numerosos solicitantes de asilo no entienden el proceso de expulsión rápida y sus derechos y deberes en el contexto del mismo.

El reporte muestra equivocaciones como por ejemplo el expediente de un niño de cuatro años de edad en el que se indicaba que éste dijo que había venido a Estados Unidos a trabajar o un solicitante de asilo procedente de Bangladesh que había sido devuelto en el puerto de entrada y sus recomendaciones de buscara asilo en México.

Para Thomas J. Reese, presidente de USCIRF, estos errores marcan la vida de una persona para siempre y abren las puertas a un sin número de problemas que pueden evitarse.

“La manera como tratamos a las personas que vienen a nuestras fronteras dice mucho sobre quiénes somos como estadounidenses”, declaró el Presidente de la USCIRF, Thomas J. Reese.

“Quienes buscan refugio contra la persecución merecen ser tratados con dignidad y no deben ser confinados en condiciones carcelarias sólo porque buscan libertad y protección en Estados Unidos”, sostuvo el activista.

El informe destaca las consecuencias negativas de las detenciones y las deportaciones sin el debido proceso especialmente para los niños, quienes se documentó que sufren de depresiones, trastornos de estrés postraumático, regresiones en su desarrollo, ansiedad y retraimiento social.

Las recomendaciones del informe incluyen que el DHS debería designar a un funcionario de alto rango con autoridad y recursos suficientes para llevar a cabo las reformas necesarias para garantizar que los solicitantes de asilo sean protegidos en el proceso de expulsión rápida y que supervise la implementación de dichas reformas.

Otra recomendación es hacer que el DHS audite el proceso de expulsión rápida en relación con el cumplimiento de las leyes y políticas relativas a la protección de los solicitantes de asilo.

Este informe hace seguimiento otra investigación similar que publicó el USCIRF en 2005.

“Es una burla que en los más de diez años que han transcurrido desde que la USCIRF documentara por primera vez las graves fallas en el proceso de expulsión rápida, Estados Unidos no haya solucionado esos problemas, con las consecuencias dramáticas que eso supone para hombres, mujeres y niños”, recalcó Reese.


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