Reporte muestra aumento de la violencia en California

Reporte muestra aumento de la violencia en California, expertos consideran que es un problema estructural

Las ciudades de Sacramento, Los Ángeles, Long Beach, San Francisco y San Diego aparecen entre las primeras 10 urbes del estado que en el primer semestre de 2015 aumentó el índice de crímenes violentos, así lo consignó un informe del Instituto de Política Pública de California (PPIC).

El informe se basó en datos de la Agencia Federal de Investigaciones (FBI), que permitió observar los cambios en 245 ciudades en 41 estados de la Unión Americana, en donde se tiene una población de 100 mil habitantes, entre ellas se incluye a 66 ciudades californianas.

En el Estado Dorado, entre enero y junio de 2015, se indicó que en 49 urbes se incrementaron los crímenes violentos.

La organización Crime Victims United (CVU), con sede en la ciudad de Auburn, fue fundada en 1990 por Mike y Harriet Salarno, pareja que sufrió el asesinato de su hija Catina Rose, de 18 años de edad, en su primer día de clases en la Universidad del Pacífico en 1979, en Stockton.

“El efecto neto del aumento de la delincuencia es muy perjudicial para todas las familias de California”, señaló a HOY Nina Salarno, abogada de profesión y presidenta de la entidad ubicada al norte del estado, quien tenía 11 años de edad cuando ejecutaron a su hermana.

Esta jurista, a través de la organización, promueve la protección de los derechos de las víctimas y el equilibrio en el sistema de justicia criminal. En CVU creen en la importancia de la rehabilitación de los autores de hechos delictivos; sin embargo, consideran que el sistema no está funcionando bien.

“Por desgracia muchos de estos [crímenes violentos] fueron cometidos bajo la apariencia de rehabilitación”, aseguró Salarno. “Parece que varios decretos e iniciativas legislativas han disminuido la capacidad de los tribunales en la aplicación de la ley y para garantizar la seguridad pública”.

La denominada Proposición 47, aprobada por los votantes californianos en noviembre de 2014, clasifica como faltas menores delitos que antes eran considerados graves. Con esta medida, se liberaron a prisioneros sin ofrecerles los programas de reinserción previstos con dicha norma.

De acuerdo al PPIC, en el 2006 se tenía 163,000 internos en las prisiones del estado. En marzo de 2015, dicha población descendió a 112,300 personas. Se estima, además, que 3 de cada 4 hombres en la cárcel es gente de color. Alrededor de 42% son latinos, 29% afroamericanos y 6% de otras razas.

En los últimos 25 años, Arturo Ybarra, presidente de Watts/Century Latino Organization, ha trabajado con la comunidad en el Sur de Los Ángeles. A su juicio, en el sistema la primera opción que se considera en el sistema es la cárcel, en vez de dotar de recursos a estos grupos marginados.

Al conocer el reporte reciente, el activista sostiene que “la violencia es respuesta a la falta de empleos y poco acceso a la educación; hay una falta de equidad que causa estragos sicológicos y sociales que genera frustración. Las familias latinas y afroamericanas son cada vez son más pobres y otros son más ricos”.

Celia Lacayo, socióloga e investigadora de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), sostiene que este tipo de reportes sirven para estigmatizar a la gente de color, porque son los grupos mayoritarios en las ciudades que se indica ha incrementado la violencia.

La especialista asegura que hay un código racial subyacente, sin necesidad de referirse directamente a un grupo étnico en particular; por lo tanto, asevera que las autoridades utilizan esta información para endurecer leyes, aumentar cárceles y promover las deportaciones de inmigrantes indocumentados.

“Hablar del aumento del crimen es referirnos al efecto, no estamos abordando las causas”, señaló la investigadora. “Que las decisiones en las políticas públicas se basen en estereotipos no ayuda a resolver la segregación, ni contribuye en encontrar soluciones a un problema estructural”.

Lo acertado en este caso, agregó Lacayo, es que junto a este tipo de informes se tome en consideración medidas que contribuyan a reducir la pobreza, ampliar presupuestos para educación, dotar de centros de entrenamiento laboral y creación de bibliotecas, entre otros.

“El problema es mayor y mientras las oportunidades no sean iguales para todos, estaremos hablando de los síntomas, no de las causas”, concluyó la socióloga.

Ciudades con mayor índice de incremento de hechos violentos:

Sacramento (California)

Albuquerque (Nuevo México)

Los Ángeles (California)

Kansas City (Missouri)

Long Beach (California)

Baltimore (Maryland)

Dallas (California)

San Francisco (California)

San Diego (California)

Phoenix (Arizona)

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