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Los afroamericanos y anglosajones quieren menos inmigrantes en el país

(Getty Images)

Cuando se trata de los americanos que más apoyan en limitar el nivel de inmigrantes legales a Estados Unidos, los afroamericanos se ubican en el primer lugar.

De acuerdo con una encuesta detallada de Harvard-Harris, los afroamericanos son más propensos que cualquier otro grupo demográfico, en querer una reducción de las entradas hasta en un 75 por ciento.

En una de las preguntas, cuando se les pidió decir el número de inmigrantes legales que les gustaría ver entrar a Estados Unidos anualmente, el 81 por ciento de los afroamericanos dijo que unos 250 mil. Anualmente el gobierno le permite el ingreso de más de un millón de migrantes.

Para los expertos, el resultado tiene sentido teniendo en cuenta de que los afroamericanos fueron reemplazados por los latinos en el 2004, como el mayor grupo minoritario del país.

Los estadounidenses prefieren en total un sistema de priorización de aspirantes a inmigrantes legales, basado en su capacidad para contribuir, en función de su educación y habilidades, según la encuesta.

Por ahora, el 44 por ciento de todos los inmigrantes son “familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses” y otro 20 por ciento son “preferencias patrocinadas por la familia”. Solo el 14 por ciento de los inmigrantes son elegidos por razones puramente económicas.

Asimismo, destacan que también el 79 por ciento de anglosajones y el 72 por ciento de hispanoamericanos favorece la limitación de entradas a inmigrantes, mientras otro 9 por ciento de estadounidenses quiere ver un punto final a la inmigración legal, favoreciendo un sistema de inmigración que admita cero inmigrantes legales en cadena.

Cada año, Estados Unidos admite más de 1.5 millones de ciudadanos extranjeros, y la gran mayoría proviene de la migración familiar en cadena, mediante la cual los ciudadanos recién naturalizados pueden traer cierto número de familiares.

Para el año 2023, el Centro de Estudios de Inmigración estima que la población inmigrante legal e ilegal de Estados Unidos representará casi el 15 por ciento de la población total del país.

“El problema es que Estados Unidos sufre de falta de empleos, ha estacando sus salarios y ha aumentado sus costos públicos… La gente tiene miedo a lo que no conoce y a quienes compiten por los puestos de trabajo”, dice John Brown, miembro de Black Lives Matter.

“Creo que estamos claros que la mayoría de ciudadanos estadounidenses quiere ver ese cambio, no como señal de racismo o prejuicio sino de alerta en su economía… Si hubiera muchos trabajos disponibles y los mejores salarios para todos, las cosas serían distintas”, agrega Brown.

Anualmente, cuatro millones de jóvenes estadounidenses ingresan a la fuerza de trabajo, pero sus oportunidades de empleo se reducen aún más, a medida que Estados Unidos importan aproximadamente dos nuevos trabajadores extranjeros, por cada cuatro trabajadores estadounidenses, señaló el reporte.


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