No era cirujana pero prometía traseros grandes con un líquido; recibe condena

No era cirujana pero prometía traseros grandes con un líquido: Recibe sentencia

Su trabajo era crear traseros voluptuosos, aun cuando no tenía licencia ni experiencia para realizar este tipo de procedimientos.  

Ana Bertha Díaz Hernández, residente de Monterey Park, obtuvo más de 40 mil dólares realizando aumentos ilegales, según la Procuraduría del Distrito.  

Hernández se declaró culpable el 31 de julio de un cargo federal, vinculado a una operación fallida en la que una sustancia desconocida, “probablemente silicona, causó tanto daño que la víctima necesitó una operación correctiva”, de acuerdo a la procuraduría.

 

Hernández resultó culpable por recibir un dispositivo médico adulterado. El líquido inyectable era traído a Estado Unidos de contrabando desde México.

Las autoridades se dieron cuenta de sus trabajos ilegales, cuando una mujer presentó una queja ante la Junta Médica de California, diciendo que el producto que Hernández le aplicó a sus glúteos se estaba mudando a otras partes de su cuerpo.

La queja, archivada con las iniciales I.T., señalaba que el producto se había movido hacia la espalda, caderas y piernas de la demandante, por lo que tuvo que someterse a una cirugía y, finalmente, fue hospitalizada debido a inyecciones.

Durante una serie de tratamientos, que cuestan miles de dólares, Hernández le aseguró a I.T. que le estaba inyectando grasa de cordero.

Después de los procedimientos, la mujer comenzó a sufrir dolor y buscó asistencia con un médico en Colombia para eliminar la sustancia del cuerpo.

En la actualidad, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos prohíbe el uso de silicona con el fin de contornear el cuerpo, incluso cuando se administra por un doctor en Medicina.

“Las inyecciones de silicona para el contorno del cuerpo, especialmente en profundidad para el tejido de las nalgas presenta graves riesgos y peligroso”, se lee en la declaración de un experto, incluido en el juicio de Hernández.

“Entre los riesgos de tales inyecciones se incluye la embolia, migración del líquido a otras regiones del cuerpo y la interferencia resultante con los órganos que provocan infección grave, por sepsis y trastornos relacionados con la infección”, se agrega la declaración.

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