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Niña angelina le dice a Donald Trump: ‘No deporte a más familias’

La menor, hija de inmigrantes mexicanas, muestra su carta en la que aboga por los inmigrantes.

La menor, hija de inmigrantes mexicanas, muestra su carta en la que aboga por los inmigrantes.

(Soudi Jiménez)

Con su puño y letra, Sophie Cruz, de 7 años de edad, escribió una carta a los reyes magos. Esta tradición, que se celebra el 6 de enero, se anticipó y mezcló los sentimientos que embargan a la pequeña nacida en Los Ángeles: el futuro de sus padres.

“Este año te pido que oremos juntos por los niños y por nuestros padres migrantes”, se lee en la misiva de la niña, estudiante de segundo grado y residente en la ciudad de Southgate. “Queremos vivir sin miedo, queremos ser felices y queremos paz para nuestras familias”, remarcó.

Cruz, hija de inmigrantes mexicanos, no duerme tranquila por las amenazas de Donald Trump de realizar deportaciones masivas. Ahora que el neoyorquino está por llegar a la Casa Blanca, es un tema que se cruza en la mente de los niños con padres indocumentados.

Según el Centro Pew, en el 2012 había 4.5 millones de menores de 18 años nacidos en Estados Unidos que vivían con padres que tenían un estatus migratorio irregular; además, alrededor de 775,000 menores inmigrantes vivían con sus progenitores no autorizados.

“Va a ser muy triste, porque yo amo mucho a mi familia y si les hacen algo no sé que voy a hacer”, manifestó Yancy Vargas, de 11 años de edad, luego de leer su carta que escribió como parte de una campaña que busca sensibilizar al nuevo mandatario, que llegará a la Oficina Oval el 20 de enero.

Las familias angelinas, apoyadas por organizaciones pro-inmigrantes, están movilizándose en diferentes parroquias con la meta de recolectar más de 500 cartas, las que se entregarán el 5 de enero al arzobispo José Gómez, para que las haga llegar al Papa Francisco.

En la primera demostración, realizada en la Iglesia Nuestra Señora de Los Ángeles en la Placita Olvera, el sacerdote Arturo Corral Nevárez sostuvo un corazón de cartón que representaba el miocardio de Trump, en él se depositaron las expectativas de los menores.

En figuras de colores, uno a uno los niños colocaron las palabras respeto, armonía, esperanza, amor y paz, al mismo tiempo que entregaban sus cartas.

“A mi me preocupa que cuando Trump sea presidente deporte a todas las familias inmigrantes”, abundó Cruz, con una visión muy clara y con la mirada puesta no solo en su propia situación, sino en la de otros hijos que están en riesgo de ser separados de sus padres.

¿Qué le dirías a Donald Trump? Se le preguntó. “Yo le digo al presidente que no deporte a más familias, que se ponga a pensar que tal si alguien le quitara a sus padres”, respondió.

Esta zozobra es lo que se ha denominado ‘Trumpismo’. En septiembre, un grupo que aglutina a 3,000 terapistas a través de una encuesta, entre 1,000 estadounidenses, encontró que el 43% reportó estrés emocional por la campaña de Trump, el 28% dijo lo mismo de Hillary Clinton.

Entre los que sienten angustia emocional, el 90% aseguró que esta es la peor contienda comparada con cualquier elección anterior.

El sacerdote Arturo Corral Nevárez plantea que los hijos de los inmigrantes y los padres indocumentados están enfrentando un verdadero calvario. “El temor es muy real y nos lo manifiestan las familias cuando vienen a la iglesia a hacer peticiones”, advirtió.

“No vayan a hacer la atrocidad de separar a las familias, llevarse a los padres o no tomar en consideración si hay hijos”, exhortó el religioso al nuevo presidente y a su gabinete.

En la familia de Mario Vargas, oriundo de México, hay cuatro hijos nacidos en suelo estadounidense; en su caso, cuenta con un permiso de trabajo, mientras que sus dos retoños mayores están amparados temporalmente por el programa Daca, pero su esposa no tiene ninguna protección.

“Primeramente Dios que nos dé un milagro y que le ablandara un poco el corazón [a Trump] para que todos los latinos tengan un papelito [reforma migratoria] para nuestros hijos”, expresó Vargas, mientras su hija Athena Saori, de un año y siete meses de edad, jugaba a su alrededor.

En la Unión Americana se estima que hay 11.1 millones de inmigrantes indocumentados; de ellos alrededor de 5.2 millones son padres que tienen hijos nacidos en territorio estadounidense.


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