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Muere alto número de indigentes debido a enfermedades prevenibles

(Los Angeles Times)

En el 2017 murieron 831 indigentes en el Condado de Los Ángeles debido a enfermedades que pudieron haberse tratado, indica el Departamento de Salud Mental de la región.

Los datos muestran que muchos de los desamparados muertos sufrían de enfermedades cardiovasculares, neumonía, diabetes, cáncer, cirrosis e infecciones bacterianas severas, que requerían de tratamiento, explicó Jonathan Sherin, director del departamento.

Parte de los resultados se debe a la ley actual, en la que solo aquellos con enfermedades mentales que representan un peligro para ellos mismos u otros que están “gravemente discapacitados”, pueden ser retenidos por evaluación y tratamiento involuntarios en un entorno psiquiátrico.

El hallazgo forma parte de un trabajo en conjunto entre el Departamento de Salud Mental, los supervisores del condado y otros grupos de derechos civiles, en consideración a un cambio de leyes para permitir que los trabajadores sociales y agentes del orden público puedan someter al hospital a las personas con enfermedades mentales que rechazan tratamiento.

Sherin sostiene que los líderes de salud mental muestran un amplio apoyo para enmendar la definición de discapacidad grave.

La evaluación del siquiatra incluye datos sobre muertes de personas sin hogar, las que han estado aumentando a un ritmo más rápido que la falta de vivienda en sí, elevándose en más del 80 por ciento en los últimos cuatro años, de 458 muertes en el 2013 a 831 en el 2017.

Los datos no indican cuántos de los que murieron estaban sufriendo de una enfermedad mental que pueda haber perjudicado su capacidad de buscar tratamiento.

Sin embargo, el porcentaje de personas sin hogar que sufren la enfermedad ha estado aumentando, y se estima que el 30 por ciento de los indigentes sufren alguna enfermedad mental grave.

“Para cumplir con nuestras obligaciones éticas con esta población y nuestra comunidades, es nuestra postura que el condado debe buscar una legislación que ajustaría la definición de discapacidad grave para incluir a las personas con serias necesidades de salud física’’, afirmó Sherin.

Por ahora los supervisores se han fijado trabajar en una modificación al significado de “gravemente discapacitado” para poder incluir a los indigentes que de una u otra forma no puedan cuidarse físicamente.


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