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Miles abarrotarán las iglesias del Sur de California para ver el corazón de un santo que no se descompone

(Cortesia)

Miles de fieles católicos y curiosos van a abarrotar ciertas iglesias del Sur de California en los próximos días, para venerar un corazón que no se descompone desde hace más de 150 años.

Se trata del corazón físico de San John Vianney, el cual tendrán de visita en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, como parte de una gira nacional patrocinada por los Caballeros de Colón.

El corazón se considera una reliquia de primera clase, ya que formaba parte del cuerpo del santo, en lugar de algo que el santo haya tocado o llevado puesto, como en la mayoría de casos.

Se dice que es “incorruptible”, refiriéndose al hecho de que su cuerpo evitó el proceso normal de descomposición después de la muerte. Los católicos creen que también es un signo de la santidad de la persona.

Angelina Farías, residente de Oxnard, estará entre los miles de creyentes que quieren ver el corazón.

“Para la ciencia muchas cosas tienen respuesta, para los católicos estos son milagros de fe, y recordatorios de que debemos de llevar una vida dentro de lo que le agrada a Dios”, dice Farías.

Por más de cuarenta años, Vianney se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con una intensa predicación, oración y ejemplos de penitencia, según los archivos de la iglesia.

Diariamente el cura catequizaba a niños y adultos y reconciliaba a los arrepentidos. Siempre se creía un miserable pecador.

VIanney jamás hablaba de sus obras o éxitos obtenidos. Un obispo le envió un distintivo elegante de canónigo y nunca se lo quiso poner. El gobierno nacional le concedió una condecoración y él no se la quiso colocar.

El corazón incorrupto contiene un mensaje de esperanza para aquellos que lo abordan para venerarlo.

A los fieles se les pide que oren por sus más sinceras necesidades e intenciones, así como por la curación dentro del corazón de la iglesia y un aumento de las vocaciones santas al sacerdocio.

“Este es un momento hermoso para que todos reflexionemos sobre el amor de Dios por nosotros”, dice el arzobispo José H. Gómez.

“El santo John Vianney solía decir: ‘El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús’. Y eso es muy cierto. Ruego que este sea un tiempo de especial gracia y renovación para nuestros sacerdotes, y un tiempo para que todos crezcamos en nuestro amor por Jesús y su iglesia”, agregó.

La reliquia estará disponible para la veneración de los fieles en las siguientes parroquias:

St. Kateri Tekakwitha Parish en Santa Clarita (20 de febrero).

St. John Chrysostom Parish and School en Inglewood (21 de febrero).

St. Elisabeth Parish en Van Nuys (22 de febrero).

La Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles (24 al 25 de febrero) y la parroquia St. John Vianney en Hacienda Heights (25 de febrero).


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