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Los ataques cerebrales se pueden prevenir, advierten médicos

Los especialistas recomiendan realizar examen de la presión arterial regularmente para evitar la embolia, así como realizar ejercicio y mantener un peso saludable.

Los especialistas recomiendan realizar examen de la presión arterial regularmente para evitar la embolia, así como realizar ejercicio y mantener un peso saludable.

(Cortesía/Asociación Americana de los Ataques Cerebrales)

Cada 40 segundos una persona sufre un ataque cerebral en Estados Unidos. La embolia, como se le llama, es una ruptura o bloqueo de los vasos sanguíneos en el cerebro provocando parálisis y afectando la vista y el lenguaje, entre otros daños.

Desde el 2005, cada 29 de octubre se celebra el Día Mundial de los Ataques Cerebrales, en el que se sensibiliza a la comunidad, promoviendo los exámenes médicos regulares, alimentación sana y práctica de ejercicio, entre otras actividades

Claudia Montaño sobrevivió a una embolia en el 2012. A pesar de llevar una alimentación balanceada, estaba agobiada por el estrés. De forma repentina, sintió dolor de cabeza y al sujetar objetos en su mano derecha, se le caían.

“Cuando caminaba arrastraba el pie derecho. No podía hablar bien, sentía que no me salían las palabras”, recuerda la mujer, de 58 años de edad, quien después de los prímeros síntomas todavía manejó su carro hacia su casa.

“Tardé hora y media en llegar al hospital, cometí el error de no llamar al 9-1-1. Fue un tiempo valioso que perdí y puse en riesgo mi vida”, valoró Montaño, detallando que pasó durante mes y medio sin poder caminar.

Al principio tuvo que usar silla de ruedas y bastón, luego a base de terapias fue recuperando la movilización. Consciente que puede sufrir una recaida, ahora realiza ejercicio todos los días, evita comer comidas grasosas y limita las carnes.

Por mucho tiempo, esta oriunda de Hidalgo, México dedicaba su tiempo libre al servicio comunitario, compartiendo con personas adultas mayores, reos y discapacitados, labor en la que pensaba cuando estaba postrada.

“Tuve que reentrenar mi cerebro, darle órdenes a la pierna que se moviera”, afirmó Montaño. “Mi vida es un milagro y una oportunidad de Dios para vivir, creo que mi misión no ha terminado todavía, y sin caminar no iba a poder ayudar a nadie”.

Amytis Towfighi, profesora de Neurología de la Escuela de Medicina Keck en la Universidad del Sur de California, advierte que las señales de una embolia son variadas, como adormecimiento o debilidad en la cara, brazo o pierna.

Asimismo, destaca la especialista que puede evidenciarse dificultad para ver con uno o los dos ojos, confusión para entender o hablar, padecimiento de mareos o pérdida repentina del equilibrio, también dolor de cabeza severo.

“El 90% de las embolias se pueden prevenir a través del ejercicio regular, una dieta saludable, no fumar, mantener un peso saludable y controlar la presión arterial”, advirtió Towfighi.

“Los hispanos tienen aproximadamente 1.5 veces más probabilidades de tener un ataque cerebral que los blancos”, comparó, destacando que puede ocurrir a cualquier edad y que ante cualquier síntoma señalado lo mejor es llamar al 9-1-1 de inmediato.

Asistencia

Según la Asociación Americana de los Ataques Cerebrales la comunidad latina tiene mayor riesgo debido a los altos índices de obesidad y diabetes, además de utilizar el número de emergencia en menor proporción que otros grupos étnicos.

Es por esa razón, que esta organización impulsa una campaña para que la población reconozca los síntomas de un ataque o hemorragia cerebral. Algunas de las preguntas que uno debe hacer para buscar ayuda son:

1. ¿Está paralizado un lado de la cara? Pídele a la persona que sonría, ¿la sonrisa es dispareja?
2. ¿Está débil o paralizado uno de los brazos? Pídele a la persona que los levante, ¿se cae uno de ellos?
3. ¿La persona no puede hablar o es difícil entenderla? Pídele que repita una oración simple. ¿Repite la oración de manera correcta?
4. Si alguien muestra alguno de estos síntomas, llama al 9-1-1 y lleva a la persona inmediatamente al hospital. Verifica el reloj para que sepas a qué hora empezaron los primeros síntomas.


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