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En la contienda del 7 de junio, 44 latinos aspiran a puestos públicos y piden el apoyo de su comunidad

La congresista Loretta Sánchez (izquierda) compite con Kamala Harris por la vacante que quedará en el Senado de Estados Unidos.

La congresista Loretta Sánchez (izquierda) compite con Kamala Harris por la vacante que quedará en el Senado de Estados Unidos.

El voto latino será clave en las elecciones primarias a realizarse la próxima semana en California, ambiente que candidatos de ascendencia hispana aprovecharán para sumar sufragios que les permita seguir en una oficina o llegar por primera vez a un puesto público en el Condado de Los Ángeles.

En el Condado se realizarán votaciones para definir a los titulares de más de 300 oficinas, por las que compiten alrededor de 983 candidatos, desde el nivel local en concejos municipales y juntas educativas, hasta posiciones en Sacramento y en las cámaras legislativas federales.

En las boletas se encuentran 44 aspirantes latinos, entre ellos aparecen tres que compiten por un puesto en el Senado de Estados Unidos, encabeza la lista la congresista Loretta Sánchez, seguida por Eleanor García y Pamela Elizondo, interesadas en la vacante que dejará Bárbara Boxer.

A nivel de la Casa de Representantes hay 18 oficinas en las que contienden 17 candidatos de ascendencia hispana. En el Distrito 29 el congresista Tony Cárdenas se enfrentará a cuatro aspirantes, tres son latinos: Richard Alarcón, David Guzmán y Benny “Benito” Bernal.

En el Distrito 32, el asambleísta Roger Hernández busca hacerse en el puesto de la congresista Grace Napolitano, mientras que Xavier Becerra (Distrito 34), Norma Torres (Distrito 35) y Linda Sánchez (Distrito 38), no tendrán competencia latina.

En cambio, en el puesto que dejará Janice Hahn están inscritos 10 candidatos y seis de ellos son latinos.

“Es importante votar porque es su voz”, indicó Nanette Barragán, exconcejal de la ciudad de Hermosa Beach quien se postula para el Congreso en el Distrito 44, advirtiendo que muchos latinos van a votar en noviembre, pero cree que las elecciones del 7 de junio son cruciales.

“Los que apoyan a Donald Trump van a salir a votar, si nosotros no lo hacemos sería una señal equivocada, tenemos que conectar y movilizar a nuestra comunidad”, exhortó la abogada hija de inmigrantes que cuenta con el endorso del diario Los Angeles Times.

En el Senado de California existen siete distritos que van a tener elecciones, en las que compiten tres latinos. Entretanto, en la Asamblea hay 24 oficinas en disputa y al menos 21 de los contendientes son de esta comunidad, muchos están buscando la reelección.

A juicio de Patty López, asambleísta por el Distrito 39, su nombramiento en el 2014 fue un caso inédito en la comunidad, porque sin mayor respaldo económico y tocando puertas se logró movilizar el voto en el Valle de San Fernando, enviando una lección a los políticos de Sacramento.

“A veces con tanta publicidad y promesas vacías nuestra comunidad hispana se confunde y raramente mira el récord del político que busca su voto”, aseguró López quien aspira a un segundo término haciendo énfasis en que “el dinero no tiene la última palabra, sino la gente”.

La participación en la administración pública en California ha ido evolucionando; de hecho, según la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos y Designados (NALEO) en 1996 se contaban con solo 16 legisladores estatales y con 675 oficiales en puestos públicos al nivel local.

En el 2015, sin embargo, se contaban con 23 legisladores en Sacramento y con 1,343 funcionarios locales, es este último nivel el incrementó fue de casi el 200%. De cara a las elecciones que se aproximan, expertos sostienen que ahora el reto es elegir a personas competentes.

A criterio de Luis Alvarado, estratega político republicano, diferentes equipos de campaña han incluido a contendientes latinos en las boletas para robar votos y, de esta manera, debilitar a un candidato que está más preparado para desempeñar un mejor rol en el cargo.

“Hay latinos que votan ciegamente”, señaló el experto al aclarar que muchos eligen a una persona simplemente porque el nombre suena hispano.

“Hay que tomarse dos minutos por lo menos para investigar quien es el candidato; es más importante el liderazgo que las retóricas o el color de su piel; si no sabemos quienes son es probable que le estemos quitando el puesto a alguien que está más capacitado”, enfatizó Alvarado.

Salvador ‘Chamba’ Sánchez, profesor de Ciencias Políticas del Colegio Comunitario de Los Ángeles, sostiene que al momento de influir el voto un grave problema es el rol que asumen las organizaciones y líderes porque a veces no se preocupan por los intereses de la comunidad.

El politólogo compara esta situación con las más de 2 millones de deportaciones que ha realizado Barack Obama durante su mandato, a quien no se le presionó lo suficiente por ser un presidente cercano a las entidades pro-inmigrantes, pero si hubiese sido un anglosajón la historia sería distinta.

“Muchas organizaciones están muy cercanas al poder, les dan dinero y por eso salen a decir que los candidatos que ellos apoyan es el mejor”, cuestionó Sánchez. “Mientras que los latinos que son parte del establecimiento venden a la comunidad tomando decisiones por ambición política”.

En ese sentido, el experto sugiere que “no se puede votar contra una persona si no sabes que es lo que está haciendo”, pero sobre todo asegura que se debe poner en la balanza la capacidad para el puesto. “Siempre digo que hay que votar por la persona más calificada”, subrayó.


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