Mujer latina utiliza el arte para sanar a personas de la tercera edad

Latina utiliza el arte para sanar enfermos

Yolanda González no es terapeuta, ni mucho menos doctora, pero dice tener la medicina perfecta para hacer sentir a las personas de la tercera edad mucho mejor, para lo cual utiliza las brochas, los lienzos y el barro.  

“Hace unos cuatro años fui invitada para dar clases de pintura y cerámica, para las personas de la tercera edad en el programa PACE, de las clínicas de AltaMed… La idea de utilizar el arte como terapia de sanación me encantó”, señala la artista chicana, reconocida a nivel internacional.

La terapia de arte involucra el movimiento calculado y gentil de los dedos, las manos y los brazos.

Esta actividad física ligera puede promover un mejor flujo sanguíneo y destreza, señalan los expertos. Con el tiempo, las personas mayores que comienzan a escribir, pintar o dibujar pueden sentirse más ágiles y experimentar menos dolor.

"Se sabe que la terapia artística beneficia a las personas mayores al aumentar las habilidades cognitivas, la estimulación intelectual, al tiempo que fomenta la socialización y mejora la autoestima", dice María Zamora, vicepresidenta de Servicios de Atención para Mayores de Edad en AltaMed.

Además, "la clase de Yolanda les da a nuestros participantes una oportunidad para expresarse y crear arte que les da alegría para compartir con sus familiares y compañeros", añade.

Cada jueves, las personas que llegan al programa, en El Monte, están listos para dibujar o crear sus propias figuras de cerámica bajo la guía de González.

La obras de González han sido exhibidas en galerías locales e internacionales, como el Museo Armand Hammer, el Geffen Contemporary en el MOCA y el Museo Diego Rivera, en la Ciudad de México.

“Me encanta trabajar con la gente, platicar con ellos, hacer conexiones entre ellos y enseñarles, que a la edad avanzada pueden descubrir su artista interno, que antes por razones de la vida no pudieron desarrollar”, dice González, de 54 años de edad.  

“Pienso que la energía que trae el arte es como la oración. Es algo que nuestra alma necesita para llevar paz al resto del cuerpo”, agrega.

Marta Brizuela, una de las participantes, llegó pocas semanas después de que empezaran las clases.

“Aprendemos muchos, me siento contenta, tengo mi mente activa y buena coordinación”, afirmó. “Además hacemos amistades y platicamos”, sostiene.

María Díaz llegó al programa por invitación de una amiga.

“Hago mi arte en un ambiente seguro, lleno de paz y amistades. Muevo mis brazos y dedos. Me gustaría que la clase durara más”, dice.

El amor por el arte y la gente

Para González el amor por el arte empezó de pequeña, con una pintura hecha por su bisabuelo. Asimismo, su tía abuela, ahora en sus años noventa, es una artista que la introdujo a la pintura cuando tenía nueve años.

A los 18, al salir de la preparatoria, la joven fue a la organización comunitaria Self-Help Graphics y Pasadena Arts Center, para aprender más mientras se dedicaba a ganarse la vida cortando cabello.

Para 1988 se presentó formalmente al público en la Primera Exposición Anual de Arte Nuevo Chicano en la Plaza de la Raza. Desde entonces viajó a Japón, Rusia, España y Escocia representando su talento y raíces.  

Sus obras han sido expuestas en el Museo Laguna y el Museo y Centro Cultural Armand Hammer. Es profesora en Inner City Arts y trabaja con jóvenes del centro de la ciudad, participa frecuentemente como oradora invitada y panelista en el área del arte.

A pesar de su trayectoria, González nunca imaginó que podría servir  a la comunidad de la tercera edad con sus conocimientos.  

“Muchas veces las artes no son vistas como profesiones estables, que te brinden un futuro consolidado, pero si te entregas y trabajas con pasión, puedes llegar a tus metas y sobrepasarlas… No soy doctora, pero mi arte ayuda a la sanación… eso es hermoso”, dice González.

El programa PACE de AltaMed brinda servicios médicos, sociales, nutricionales y de rehabilitación a participantes de 55 años o más, que hayan sido certificados por el estado como necesitados de cuidados de enfermería. 

El servicio de salud opera ocho sitios del programa PACE, que sirven a más de 2,400 adultos mayores en 51 ciudades en todo el Condado de Los Ángeles.

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