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Jóvenes indocumentados avanzan con métodos creativos hacia la educación universitaria

Estudiantes de preparatoria y universidades participan en una protesta en la oficina de la congresista Loretta Sánchez, en la ciudad de Garden Grove. Los jóvenes pedían en el 2007 el apoyo de la funcionaria para regularizar a los indocumentados.

Estudiantes de preparatoria y universidades participan en una protesta en la oficina de la congresista Loretta Sánchez, en la ciudad de Garden Grove. Los jóvenes pedían en el 2007 el apoyo de la funcionaria para regularizar a los indocumentados.

(Wally Skalij / Los Angeles Times)

La falta de recursos es una de las causas que aleja a los jóvenes de seguir la educación superior; no obstante, los estudiantes indocumentados que aspiran a coronar una carrera, al no contar con ayuda financiera federal, recurren a métodos alternativos que les permita conseguir los fondos.

Dayana Salazar se estableció en Huntington Park cuando recién había cumplido nueve años. Su padre, oriundo de El Salvador, residía en esa ciudad. Ella llegó junto a su madre y una hermana menor. El 11 de junio anterior se graduó de la secundaria y recién acaba de empezar la universidad.

“No quiero que el sacrificio de mis padres quede en nada, sino que sea para algo bueno”, indicó la joven de 17 años de edad, inscrita en la Universidad Biola, ubicada en la ciudad de La Mirada. “Soy la primerita”, dijo aclarando que está abriendo brecha en su familia al perseguir un título a este nivel.

En cada semestre, esta estudiante debería pagar alrededor de 18,600 dólares. El centro académico, agregó, le ha dado dos becas que le cubren la mayor parte de la matrícula. No obstante, por su cuenta desembolsará $8,000. En este momento, han utilizado ahorros para pagar una parte.

“Estoy aplicando a trabajos y becas”, aseguró la muchacha de 1.60 metros de estatura y color de piel canela. Para obtener el monto restante estableció la cuenta GoFundMe.com/Biola4Daya; además, esta estudiante de Licenciatura en Biología, junto a concejales de su ciudad realizará una venta de comida.

“Todos hemos mandado una invitación a los conocidos”, aseveró la hija de un pintor y una cosmetóloga sobre la convocatoria que han circulado en Facebook. “Las limitaciones son mentiras, sí se puede, si uno se esfuerza lo suficiente se puede salir adelante, siempre hay una solución”.

Según el Departamento de Educación de Estados Unidos en el 2013 el 75.8% de los latinos en toda la nación contaban con un diploma de preparatoria; no obstante, el índice de graduados con un título universitario era menor, en donde se reportaba que solo el 15.7% lo había logrado.

“En la universidad vendimos café, flan, tortas y tostadas para conseguir dinero”, aseveró Francisco Medina, graduado en el 2009 de la Universidad Domínguez Hills con una Licenciatura en Sociología y Estudios Chicanos, detallando que no contó con ayuda estatal. “Uno tiene que ser creativo”, agregó.

En la actualidad, en los estados de Alabama, Carolina del Sur y Georgia (en algunos sistemas universitarios), los estudiantes indocumentados tienen completa prohibición para matricularse; en el resto del país no hay restricciones, incluso existen programas de ayuda financiera disponible.

En los estados de California, Hawaii, Minnesota, Nuevo México, Oklahoma (determinadas subvenciones), Washington y Texas se ofrecen fondos estatales. Illinois, por su parte, es la primera y única entidad que cuenta con becas privadas para jóvenes con estatus irregular.

Lizzeth Rosales, jefe de operaciones del Centro Bresee, en Los Ángeles, sostiene que independientemente del estatus migratorio existen los recursos, pero hay que buscarlos; en ese caso, cree que los talleres con los padres son clave, porque con la información derriban barreras mentales.

En esta organización, para el otoño 2016 han otorgado 33 becas, de las cuales el 20% son para jóvenes indocumentados, entregando 65 mil dólares en total.

“Los padres que no apoyan a sus hijos es porque quieren que trabajen inmediatamente; sabemos que si les falta 3 ó 4 mil dólares es muy duro para las familias latinas, pero a largo plazo el beneficio de la educación superior será mayor”, ponderó Rosales.

A criterio de Irella Pérez, doctora en educación graduada de la Universidad del Sur de California (USC), la llave para encontrar becas y avanzar en la formación superior está en las calificaciones que se obtengan en la preparatoria, porque es lo primero que observan las instituciones que las otorgan.

Para saber que puertas tocar, indicó que los alumnos deben desarrollar una buena relación con los administradores escolares y consultarles sobre oportunidades. Asimismo, sugiere que se visiten las oficinas de funcionarios electos como asambleístas, senadores y congresistas.

“No debemos intimidarnos de hacer preguntas, los maestros y consejeros tienen recursos”, subrayó Pérez, destacando que el servicio a la comunidad influye para desarrollar contactos y encontrar ayuda.“Lo más esencial es tener la determinación, porque cuando uno quiere, uno puede”.

A lo largo de Estados Unidos se estima que hay 2.1 millones de jóvenes indocumentados que pueden optar a la educación universitaria.


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