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Joven padre de Sylmar se salva de la deportación por ahora

Torres junto con sus hijos y su esposa.

Torres junto con sus hijos y su esposa.

(Cortesia)

Raymond Torres, un entrenador juvenil y padre de familia se salva de la deportación por ahora, pero tiene miedo de que las autoridades de inmigración lo estén vigilando.

Torres fue puesto en libertad el pasado viernes, luego de ser detenido el 11 de enero por agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), justo frente a la escuela de su hijo de siete años de edad, ubicada en Lakeview Terrace.

“Tengo mucho miedo. Nunca he estado en México. No tengo familia ahí. Es como tirarme a las ratas para quedar sin hogar”, expresa Torres, luego de su liberación con una multa de 15 mil dólares.

Una vocera de ICE sostuvo que su detención se debió a que tiene varios delitos, además de estar indocumentado en el país desde que tenía tres años de edad. Actualmente el inmigrante tiene 30 años.

(Cortesia)

La abogada de Torres, Erika Roman-Maury, señaló que ICE violó sus propias pautas de arresto.

“Los derechos constitucionales de mi cliente fueron violados. Fue un ataque simple y claro. No tenían derecho a detenerlo y arrestarlo como lo hicieron”, asevera.

La abogada añade que el entrenador de fútbol juvenil fue maltratado y abusado durante su detención federal, y que fue llevado a una unidad médica dos veces por deshidratación.

Por su parte, ICE sostiene que Torres tiene antecedentes penales por manejar bajo la influencia del alcohol, drogas y violencia doméstica.

Lori Haley, portavoz de la agencia federal, mencionó que Torres fue blanco de arrestos por parte de agentes de deportación del equipo de operaciones de fugitivos de iCE en Los Ángeles.

Todos los arrestos de ICE son “dirigidos” y nunca “al azar”, enfatizó Haley.

Para Torres “todos estos son delitos menores que se resolvieron hace años”.

“Mi vida cambió para bien. Ahora soy padre de dos hijos de tres y siete años de edad, y gerente de una empresa de instalación solar”, dijo el inmigrante.

Por ahora la esposa de Torres, Araceli Gálvez, siente un alivio pero reconoce que su esposo sigue en peligro de la deportación.

“Tenemos hijos juntos, es un padre responsable, la gente que lo conoce sabe que es una persona recta”, indicó.

“La forma en que lo trataron fue muy fea. Es desafortunado y es triste porque no es un animal. Es un ser humano”, dice Gálvez.

Torres está esperando su próxima audiencia el 12 de febrero. Su abogada apunta que planea presentar una queja ante ICE sobre el tratamiento de su cliente, así como otros recursos legales en el caso.


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