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Inmigrantes siguen de cerca y con preocupación la inestabilidad en Venezuela

Miles de personas protestaron el 26 de octubre en contra del gobierno venezolano.

Miles de personas protestaron el 26 de octubre en contra del gobierno venezolano.

(Archivo/Hoy)

La suspensión del proceso revocatorio en Venezuela provocó diferentes movilizaciones en Caracas, que dejaron varios heridos y detenidos; para este viernes, la oposición ha convocado a un paro, hechos que causan preocupación en los inmigrantes radicados en Estados Unidos.

El presidente Nicolás Maduro, sin embargo, ha contado con el desplazamiento de las bases del chavismo, en una marea de camisas rojas, en defensa de la revolución. “Unidos somos invencibles”, escribió el mandatario en Twitter antes de anunciar el aumento del 40% al salario mínimo.

Juan Pacheco, residente en Los Ángeles, dijo a HOY que no está seguro hacia donde va el país. “La idea ahorita es decirle a Maduro que renuncie”, espetó el inmigrante caraqueño, argumentando que sus connacionales no tienen lo básico para vivir y la inseguridad se ha convertido en dolor de cabeza.

“Este es el colmo, la gente está pasando hambre, están sufriendo”, indicó el publicista, “pero ahora está ocurriendo lo que no había sucedido en 17 años, el pueblo se está uniendo, están cansados y están protestando, porque el gobierno lo que quiere es una explosión social”.

La oposición, aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ha señalado que no participará en sesión de diálogo, promovida por el Vaticano y que es liderada por José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del gobierno español.

Ese atrincheramiento, sostiene Marco De León, residente en el Sur de California, “no ayuda a la crisis, no es la solución”, porque en su opinión el gobierno y los opositores deberían estar luchando en contra de la inestabilidad. “Están apostando por ahondarla, no para solucionarla”, planteó.

“Que se sienten a la mesa para tener un programa y luchar contra la crisis, con diálogo entre los dos bandos”, aseguró De León.

La tensión política en Venezuela se ha ido agudizando como resultado de la crisis económica que vive la nación, vinculada a la caída del precio del petróleo a nivel internacional.

Con la llegada de la oposición a la Asamblea Nacional, el presidente Maduro considera que no han utilizado el poder para mejorar la economía. El marte anterior, los parlamentarios dicidieron abrir el proceso para implementar un juicio político, algo que el gobierno califica como un golpe de estado.

A juicio de Miguel Tinker Salas, profesor de Estudios Latinoamericanos del Colegio de Pomona, existe una clara intransigencia, tanto del gobierno como de la oposición, que no contribuye a resolver los problemas del país y a la larga eso podría generar una espiral de violencia.

“No se trata simplemente de remover a Maduro”, valoró el académico, autor del libro “Una herencia que perdura, petróleo, cultura y sociedad en Venezuela”, asegurando que se necesita un proyecto nacional para resolver la escasez de alimentos e inflación.

El especialista considera que si el presidente es sacado del poder, después los seguidores del chavismo, con las mismas tácticas que ahora emplea la oposición para crear ingobernabilidad, las utilizarían para defender sus ideales.

“Ningún bando tiene una fórmula mágica para resolver la dependencia del petróleo, la incapacidad de la producción, el colapso de la infraestructura, la corrupción o la inestabilidad; eso es producto del consenso nacional y la ruta tiene que ser una negociación”, concluyó Tinker Salas.


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