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“No tenemos nada que festejar”, inmigrantes se suman a la petición #RenunciaYa

Las torturas y desapariciones son algunos de los problemas que denuncian los familiares de víctimas en México.

Las torturas y desapariciones son algunos de los problemas que denuncian los familiares de víctimas en México.

La celebración de la independencia que el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) enarbolará en la Ciudad de México, para otros será el momento de exigir su #RenunciaYa, como se ha identificado en las redes sociales, como manifestación del hartazgo por la conducción del país.

Juan Rodríguez, coordinador del Frente Resistencia por México en Los Ángeles, se solidarizó con el movimiento ciudadano que desde el 2013 aprovecha esta fecha para marchar, saliendo del Ángel de la Independencia hacia la Plaza de la Constitución, donde el gobierno federal realiza el acto oficial.

“Ya se tocó fondo, pero en el movimiento social todavía no”, manifestó el activista destacando que la corrupción rampante, violencia y crisis económica en la que se encuentra la nación en otro lugar habría generado un levantamiento masivo, por lo que espera que los diferentes sectores se unan.

“Los partidos políticos son un muro de contención [para EPN] porque están jugando en el sistema”, agregó Rodríguez. “Hay un hartazgo, pero hace falta que a nivel social se sientan las consecuencias, pero todavía no una lucha unificada como la que se vivió en Guatemala y Bolivia”.

Peña Nieto enfrenta los señalamientos de corrupción por el caso Casa Blanca, la falta de esclarecimiento de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y, más reciente, provocó indignación la reunión con Donald Trump, candidato que ha insultado a los mexicanos.

A juicio de Antonio Arias, activista y defensor de los derechos humanos, centrarse en la destitución del presidente es una medida “errática”, pero cree que la ocasión debe servir para conversar y realizar un trabajo de base, para no caer en la distracción sin profundizar en problema mayor.

“Es un títere, una figura del robo y corrupción, eso es lo que debe cambiar”, planteó el líder comunitario, que en el pasado ha coordinado la visita del sacerdote Alejandro Solalinde al Sur de California. “Es irrelevante [la renuncia] sino hacemos los cambios y vencemos nuestros miedos”.

En la administración de EPN, en el 2013, Nestora Salgado vivió en carne propia la violencia del sistema, al permanecer como presa política durante 940 días. La oriunda de Olinalá, Guerrero se levantó con sus connacionales para defenderse de los asesinatos y secuestros de la zona.

Las manifestaciones en la capital mexicana, indicó la residente en Seattle, Washington, coincide con su lucha. “No tenemos nada que festejar”, aseveró Salgado, “hay que pedir la renuncia de gobernadores no solo de Peña Nieto, porque solo han servido para abusar y reprimirnos”.


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