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Hospitales tendrán que reportar a pacientes con infecciones por una bacteria letal

Sharley McMullen se contagió de una infección con una superbacteria en Torrance Memorial Medical Center, pero el dato no fue incluido en su certificado de defunción. “La opinión pública debe saber”, afirmó su hija Shawn Chen (derecha), junto con al esposo de la víctima, Robert McMullen, y su otra hija, Lecia Rand.

Sharley McMullen se contagió de una infección con una superbacteria en Torrance Memorial Medical Center, pero el dato no fue incluido en su certificado de defunción. “La opinión pública debe saber”, afirmó su hija Shawn Chen (derecha), junto con al esposo de la víctima, Robert McMullen, y su otra hija, Lecia Rand.

Los hospitales en el Condado de Los Ángeles tendrán que informar cuando tengan pacientes con alguna superbacteria, indicaron las autoridades como resultado de una investigación que reveló la identificación incompleta en los certificados de defunción relacionados a este tipo de enfermedades.

Los centros médicos serán notificados de la nueva obligación de información “en los próximos meses”, dijo Dawn Terashita, subdirectora del programa de control de enfermedades transmisibles aguda del Condado, reportó el diario Los Angeles Times, medio que sacó a luz la investigación.

Este condado cambiará su política luego que trascendiera el caso de Sharley McMullen, residente en Mahattan Beach, quien ingresó con síntomas de fiebre al centro médico Torrance Memorial. Cinco semanas después murió, pero en el certificado no se mencionó ninguna infección intrahospitalaria.

En el historial médico, un especialista escribió tres veces “CRKP”, en relación a la enfermedad Klebsiella Pneumoniae. Shaw Chen, hija de la víctima, dijo que en la acta de defunción “debería decir que murió de una infección que contrajo dentro del hospital”.

A diferencia de dos docenas estados en la Unión Americana, California no ha requerido que los hospitales reporten cuando los pacientes se enfermaron con una bacteria letal, algo que las autoridades federales advierten es una de las amenazas más urgentes de salud en la nación.

Sonia Montano, residente en Norwalk, visita regularmente un centro asistencial. El tratamiento que recibe su hija de 27 años de edad es delicado, después de haber recibido un trasplante de hígado y riñón. “Las bacterias están a la mano”, comentó a HOY.

A partir de su experiencia, esta madre de familia considera que es “un gran riesgo” ingresar a un nosocomio. En ese sentido, ella exige su hija no comparta habitación con otros pacientes. “Si uno no está pendiente los familiares se mueren y los hospitales todo se guardan, todo se cubren”.

Con las nuevas disposiciones, la organizadora comunitaria Martha Sánchez considera que se está enviando una buena señal, porque en el pasado los usuarios han fallecido pero no han tenido forma de comprobar que ocurrió a causa de “un tubo infectado por estas bacterias”.

“Es importante saber las raíces de las enfermedades y darle seguimiento legal a estas malas prácticas médicas”, valoró la activista.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que 75,000 estadounidenses con infecciones adquiridas en hospitales mueren durante sus internaciones cada año.

Esta agencia alertó en el 2015 que algunos hospitales han tratado de impedir que sus médicos reporten ciertos tipos de infecciones a una base de datos nacional, algo que según expertos obedece al temor de les entablen demandas por negligencia.

“Creo que la información pública ayuda a la comunidad médica a determinar si la bacteria está en la comunidad y la rapidez con que se está extendiendo”, aseguró a HOY Stuart Cohen, profesor de Medicina y jefe de la División de Enfermedades Infecciosas en la Universidad de California en Davis.

A juicio del especialista, las infecciones por una superbacteria son difíciles de tratar, por lo tanto le preocupa el carácter punitivo que pueda generarse con la información pública, “pero en general creo que las ventajas superan a los contras”, subrayó Cohen.


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