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Exigen al departamento del Sheriff de L.A. que prohíba los drones en la vigilancia local

Un drone es un vehículo aéreo no tripulado, el cual es utilizado en prácticas militares para realizar misiones de reconocimiento y ataques en un combate.

Un drone es un vehículo aéreo no tripulado, el cual es utilizado en prácticas militares para realizar misiones de reconocimiento y ataques en un combate.

La lucha que inició contra el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), ahora se traslada al condado, al saber que los alguaciles han comenzado a utilizar drones en la vigilancia, por lo que activistas se están movilizando para detener esta práctica que consideran peligrosa.

Un drone es un vehículo aéreo no tripulado, el cual es utilizado en prácticas militares para realizar misiones de reconocimiento y ataques en un combate.

“Queremos prohibir completamente el uso de los drones”, demandó Mariella Saba, organizadora de Stop LAPD Spying Coalition. “Este tipo de equipo tiene como objetivo matar y vigilar, es un símbolo de la militarización de estas fuerzas, es muy peligroso”.

En una protesta, frente a las oficinas centrales del Departamento del Sheriff de L.A., con pancartas y carteles se exigió que los drones no sean operados por esta agencia, porque en vez de garantizar mayor seguridad, creen que servirá para criminalizar y aumentar la violencia.

En la actualidad, ese departamento posee un dispositivo valorado en 10 mil dólares, que cuenta con una cámara de video a bordo. A juicio de Jim McDonnell, jefe de los alguaciles, esta es una herramienta útil para salvar vidas en hechos potencialmente mortales.

McDonnel, en conferencia de prensa, aseguró que este aparato está autorizado por la Administración de Aviación Federal, el cual se utilizará para responder a incendios provocados, sospechas de bombas y situaciones de rehenes, entre otras circustancias.

“Sé que la gente tiene preocupaciones”, dijo el funcionario. “No lo utilizaremos para espiar al público. El público será capaz de identificar fácilmente la aeronave no tripulada cuando se despliega. Está claramente y brillantemente marcada”.

Las diferente acciones comunitarias, enmarcadas en la campaña ‘No drones L.A.’, a través de movilizaciones y llamadas captaron la atención de la junta de supervisores del condado.

A iniciativa de Hilda Solís, supervisora por el Distrito 1, se le pidió a la oficina del Inspector General que provea información relacionada a los vehículos aéreos no tripulados, asimismo se le solicitó que trabaje en el tema con la recién formada Comisión de Supervisión Civil.

Si bien los drones ayudarían a los agentes, según la moción de Solís, la preocupación es válida por las polémicas sobre el uso de cámaras en estos aparatos, controladas o no. “Se han utilizado en el pasado para la vigilancia sin orden judicial y algunas veces sin aviso al público”.

En ese planteamiento coincide la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), destacando que la falta de transparencia conduciría a una violación de la privacidad.

“Desplegados sin una regulación adecuada, los drones equipados con software de reconocimiento facial, tecnología infrarroja y altavoces capaces de monitorear conversaciones personales, causaría invasiones sin precedentes de nuestros derechos de privacidad”, aseguran.

Saba, por su parte, señala que el departamento del Sheriff “tiene una historia de corrupción, abuso y muerte”. Asimismo, sostiene que por el contexto político actual, con el ambiente de odio y racismo a flor de piel, teme que el uso de drones sea nocivo.

“El uso de los drones puede ser el inicio de más violencia y en esta administración [presidencial] este sentimiento es más real”, concluyó la activista.


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