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Estudiante indocumentada encontró sus fortalezas en la lucha por el voto

Karen Osorio (centro) junto a un grupo de amigos ha registrado a 382 nuevos votantes para las próximas elecciones primarias.

Karen Osorio (centro) junto a un grupo de amigos ha registrado a 382 nuevos votantes para las próximas elecciones primarias.

(Cortesía/Karen Osorio)

La diminuta figura de Karen Osorio, mide 164 centímetros, se cuela entre la gente. Lejos quedó aquella niña tímida, de ojos grandes y expresivos, que salía con su padre a cortar jardines. Ahora se para ante estudiantes de preparatoria, toma el micrófono y los motiva a continuar su educación.

La habilidad para hablar le ha permitido fortalecer sus relaciones; esa misma cualidad es utilizada para registrar votantes. Desde abril, junto a un grupo de amigos, han inscrito a 382 personas, iniciativa que tomó “al ver la probabilidad de que Donald Trump gane, es algo que da miedo”.

“Antes me daba vergüenza”, indicó Osorio sobre el desafío de hablar en público, quien al establecerse en California, en 1997, tenía cinco años de edad. La adaptación a una nueva cultura la marcó. “Llegamos a vivir a un ‘garage’”, reveló la joven. “Cuando teníamos visitas, yo no salía”.

Ahora lejos de esconderse, ella busca los escenarios. Esta inmigrante es oriunda de Aguascalientes, México. A su corta edad, tiene 23 años, cruzó el salón de clases para conectar con la comunidad, al darse cuenta de la necesidad de abogar por personas que carecen de un estatus migratorio regular.

Al concluir la secundaria, en el 2010, Osorio fue aceptada en cerca de diez universidades. Sus compañeros solicitaban licencias de conducir y comenzaron la educación superior, ella se encontró con que no tenía un número de seguro social y no le alcanzaban los recursos para pagar las clases.

Esa condición, que le provocó depresión, fue al principio como un balde de agua fría, pero luego se transformó en una dinamita que recorrió su cuerpo. Mientras cursaba una o dos clases en un colegio comunitario, comenzó a trabajar con su padre.

“Él es jornalero, íbamos a cortar yardas y vendíamos en el ‘swap meet’”, aseguró. “Mi padre es un héroe”, agregó la vicepresidenta del gobierno estudiantil del colegio comunitario Mt. San Antonio donde labora, al asegurar que ese espíritu de laboriosidad la impactó.

“No para de trabajar y desde chiquitos nos traía en friega, también nos enseñó a ayudar a otros, aunque no hubiera nada a cambio”, añadió.

Combinar trabajo y estudio, por lo tanto, ha sido la rutina para Osorio. A pesar de que el proceso ha sido lento, las limitaciones no la detuvieron. En el colegio también encontró a estudiantes que la inspiraron, al ver que siendo indocumentados se transferían a las universidades.

“Si ellos pueden, yo también”, dijo la joven estudiante Ciencias Políticas que dentro de pocos meses pasará a un centro académico para completar su licenciatura y luego quiere convertirse en abogada, mientras tanto pasa la mayor parte del tiempo en el colegio.

Como parte de su trabajo, visita escuelas donde cuenta su historia a estudiantes que se preparan a saltar a la universidad; asimismo, en su tiempo libre pone una mesa y sillas en los pasillos del centro estudiantil donde labora, en busca de posibles votantes.

Osorio comienza su jornada a las 8 de la mañana. En el colegio trabaja alrededor de 19 horas por semana y en una tienda de pizzas labora 25 más, el poco tiempo que le queda lo dedica al activismo estudiantil.

En las últimas semanas, afirma que ha visitado West Covina, La Puente y Este de Los Ángeles tocando puertas. Es decir que ha dedicado alrededor de 51 horas en el registro de personas que puedan votar en las próximas elecciones presidenciales.

“Algunos se sorprenden”, afirmó sobre las reacciones de personas al conocer su historia. “Una mujer dijo que iba a votar por Trump para sacar a todos los ilegales, luego de contarle acerca de mi, le cambié un poco su opinión, porque al final dijo que iba a averiguar más”.

En la casa de Osorio nadie podrá votar, pero ella entiende de lo que está en juego. Y al aproximarse las elecciones primarias, ella se identifica más con Bernie Sanders que con Hillary Clinton. “Bernie es el candidato que necesitamos para ver un cambio”.

Los electores no tienen muchas opciones, agrega la activista estudiantil. “No merecemos tener un presidente como Trump”, dijo al exhortar a los votantes que pueden que emitan su sufragio, porque ella seguirá movilizando a quienes puedan a través de sus posibilidades. “Hoy nadie me calla”, concluyó.


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