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Inspector general de California ratifica que guardias de prisiones usan fuerza brutal con los reos

(AP)

La Oficina del Inspector General de California (OIG) reveló lo que los activistas y la comunidad vienen afirmando; los guardias de la prisión violan la política sobre el uso de la fuerza en enfrentamientos con los reclusos, por lo menos la mitad del tiempo.

Esto es lo que enfatiza la OIG, basada en incidentes registrados entre el primero de julio del 2017 y 31 de diciembre del mismo año.

En resumen, el 48 por ciento del total de 3,700 casos falló la política de trato justo del Departamento de Correcciones y Rehabilitación.

José Rodríguez, miembro de Vermont Manchester Collaborative, una organización contra la violencia en L.A., la brutalidad que usan los agentes contra los reos no es nada nuevo.

Sin embargo, dijo el activista que un reporte es necesario para que haya una plática en la mesa para abordar el tema.

“Sin lugar a duda que los abusos contra los reos o los detenidos ocurre solo en nuestra localidad, pero la realidad es que sucede en todo California y toda la nación”, dice Rodríguez.

“El punto aquí es partir de las estadísticas y ver qué es lo que se puede hacer, para evitar estas acciones y responsabilizar a los individuos que le fallan a las leyes, a nuestros derechos”, sostiene.

El reporte agrega que asimismo, solo el 57 por ciento del tiempo los guardias graban los videos de entrevistas de los reos que alegan fuerza innecesaria en su contra o que sufren lesiones corporales graves por el uso de fuerza, un reglamento que deben proporcionarse el 100 por ciento del tiempo.

La oficina sostiene que si bien el número de tales casos es relativamente pequeño, en comparación con el total de los incidentes de uso de la fuerza en el período, “el impacto negativo de cualquier incidente que involucre una fuerza innecesaria puede ser muy significativo en su potencial para crear tensión entre la población interna y miembros del personal”, señala el informe.

Matilde Álvarez, cuyo hijo estuvo en prisión dos años, sostiene que su vástago fue agredido físicamente muchas veces, pero nunca se le grabó o se le permitió reportar.

“Definitivamente, las estadísticas son más altas de lo que el reporte dice, desafortunadamente uno no puedo comprobarlo más que a base de testimonios”, dice Álvarez.

“Cuando mi hijo estuvo encarcelado, él sufría de estrés postraumático como veterano de guerra, él fue objeto de brutalidad, nunca nadie se le acercó siquiera para archivar los incidentes. Esto le ocurre a mucha gente allá adentro”, dijo Álvarez.

Para Josh Hoover, miembro de Stop Mass Encarceration Network, el reporte debe dar pie a las reglas más rígidas para los guardias.

“No es la primera vez que el sistema de prisiones es criticado por sus acciones contra los presos. Creo que los guardias tienen muchos entrenamientos que pasar para poder responder como la ley lo indica”, concluyó Hoover.


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